martes, 26 de febrero de 2008

Say cheese

Helmut Newton se preguntaba qué hacer el sábado por la noche cuando oyó un ruido revelador. Era una cubeta llena de un líquido agitándose en la que una fotografía se hacía más nítida por momentos. Al cabo de un rato se vio a sí mismo allí, entre aquella marea, con un día menos de vida y pensó: quién tiene un día menos de vida, tú o yo. Y al abrir la boca para responder vio que su imagen fotográfica se movía, y se quedó paralizado por la impresión. Cuando despertó tenía el cabello mojado y en la habitación olía de forma extraña. Al entrar en el laboratorio descubrió que había fotos nuevas lavándose y que en todas ellas aparecía él mismo en la ducha. El pánico le sacó del sueño. Se irguió justo en el momento en que su cámara trataba de pisarle la cabeza con el trípode. Disparó sin pestañear. Siempre llevaba encima una Polaroid, por si a las imágenes les daba por rebelarse.

1 comentario:

  1. lo mejor es la foto del pavo en la pared, con chinchetas...

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