sábado, 23 de febrero de 2008

Tren metropolitano

Los ojos desenfocados, la vista fija en el suelo.
No sirven para ver, son útiles sólo
para evitar la mirada del otro.
Todos hemos trabajado tanto...

Los cerebros, esas máquinas,
regulan al caer la tarde el equilibrio,
el juego de tobillos y cadera,
la fuerza mínima con que nos asimos al cielo.
Nos volvemos tan cansados...

Hay varios libros, pero ya hace rato que no se pasa una página.

Un almacén de juguetes eléctricos
desconectados veloz,
luminoso,
subterráqueo.

Solamente se comprenden los zapatos.

3 comentarios:

  1. Es un catálogo de fastidios ajenos, una democracia del sueño.

    Lage, el empalador de madrilanos.

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  2. Y también es la cara humana de Metrópolis, o de Blade Runner, sin el componente heroico-peliculero. La putada es que es real como la vida misma.

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  3. Yo he viajado en ese tren,
    que ahora en mi mente
    tus palabras atrapan,
    pero no quisiera recordar
    sólo lo gris que relatas…

    De una pequeña ciudad de provincia
    a la capital me fui,
    y enseguida comprendí
    lo que sería de mí
    si a la corriente seguía…

    En ese tren me subía,
    día tras día, …
    no era mucho lo que entonces yo tenía.
    Pero pocos días fui,
    uno de esos juguetes electrónicos desconectados…

    Muy pronto decidí tener bien abiertos los ojos,
    el pabellón auditivo, siempre activo, ya les había precedido,
    al habla, por mi timidez, le constaría más aparecer…

    Comencé entonces a viajar
    dentro y fuera de mi patria,
    a llenarme de ese nuevo y rico universo,
    de color, música y sabor,
    de las gentes, sin posibles, como yo.

    Y en aquel gran microcosmo,
    yo encontré un lugar,
    en el que refugiarme
    en mis primeros meses de soledad
    en la gran ciudad.

    Ahora viajo en avión,
    y hasta tengo conductor,
    pero de vez en cuando me escapo,
    y me subo al tren metropolitano…


    PD: No creo que debiera decir esto, pero dado que hay quien no ha comprendido mis palabras y no está en mi deseo herir la sensibilidad de nadie, quisiera reconocerle al autor de este blog que disfruto leyendo sus escritos. Y a cualquiera, en general, le rogaría que invitase a “El Indiano” a ver una película de Walt Disney, asegurándose de que no se duerma durante la misma, a ver si se queda con algo más que con un final feliz…

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