jueves, 13 de marzo de 2008

Imágenes intercambiables

Imágenes intercambiables para que entiendas,
amigo, como me siento.
Aunque quizá debiera decir, como principal imagen
por la que intercambiar la mía, y que así te pongas tú en mi lugar,
que me siento como tú
cuando sentiste esto mismo;
que todos lo hemos sentido alguna vez
y los que no, lo sentirán.
Es tan común que puede parecer estúpido intentar explicárselo a un
[amigo.
Basta decir: ruptura
sentimental.

Pero tengo dos motivos:

Que tú te identifiques conmigo porque me crees,
porque sabes que lo que siento es eso exactamente,
porque nadie que no lo sienta o no lo haya sentido antes
lo puede intercambiar sin que se note;
dejar claro que no estoy sólo diciendo esas palabras
mencionadas en los versos diez y once,
sino que lo estoy pasando mal, como tú recuerdas que se pasa en esos trances.

También, al explicarlo, descomponer el dolor en partes:
algo amargo, algo punzante, paso de tiempo...

(Imágenes intercambiables con lo real
para pensar en otra cosa y consolarme algo
dándome cuenta de que esto es habitual y forma parte de la vida.
Por lo tanto es preferible a la muerte.)

Me imagino, así, una tortuga volteada por el viento que siente el crujido del carey contra las piedras,

puedo decir que tengo el corazón como si me lo hubiese pillado con la puerta...

puedo decir que el tiempo actual se pierde como hojas verdes cayendo de los árboles...


todo menos seguir pensando en ella y en su ausencia.

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