viernes, 11 de abril de 2008

Cosmoagonía.



Bienaventurado el vacío,
porque heredó la tierra,
el mar, el aire,
los animales,
las personas.
Porque al nacer de si
todas las cosas,
pasó a ser único,
diferenciado.
El vacío es lo que queda
cuando los demás nos vamos.
Bienaventurado por que no sufrió
dando la vida a los demás
ningún cambio,
porque su existencia se confirma en cada hora ocupada,
en cada lugar,
porque es un dios magnánimo
que no compite con nosotros.
Nos deja estar,
sabiendo que estamos gracias a él,
gracias a que él no está.
Es una idea si nosotros la pensamos,
nada más que eso.
Yo la pienso a cada momento más,
no puedo aspirar más que a él,
y en él se disolverá mi alma
totalmente, en esa disolución infinita
que es la muerte.
Mientras tanto lo seguiré
como un discípulo.
Aprendiendo a no haber dicho
cada vez que hablo,
a no mirar a los ojos a la vida,
a no esperar de las cosas
que no me usurpen el sitio,
de las personas comprensión,
de los animales nada.
Y un día se detendrá mi tiempo
y quedaré anquilosado como un feto anfibio
en el formol eterno
y desapareceré
de los libros, de los recuerdos.
Seré vacío,
pero el vacío no será yo.
Estaré muerto por fin,
como al principio,
y se lo habré debido.

silencio de dios...


1 comentario:

  1. gate gate paragate parasamgate bodhi svaha
    gate gate paragate parasamgate bodhi svaha
    gate gate paragate parasamgate bodhi svaha

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