viernes, 22 de agosto de 2008

tobeornottobe



Dicen que se crece por las noches.
Supongo, entonces,
que mientras estaba creciendo no me reconocían.
Eso me da un margen de unos dieciséis años,
tiempo durante el que mi peso cambiaba casi
cada día, pero
desde aquello, y ya hace tanto tiempo,
he sido el mismo cada paso.
Y me avergüenzo de pisar
los mismos suelos todavía,
que ya me reconocen las baldosas,
y mira que son tontas.


Huyo o engullo, that is the question.

1 comentario:

  1. la primera vez que uno huye se siente como una liberación. la segunda es extraña. la tercera uno empieza a dudar si se va a quedar alguna vez en alguna parte. uno pisa baldosas diferentes, en diferentes sitios, y después de años sólo con pisar una baldosa nueva ya se sabe cómo va a ser el sitio, y cuántos meses faltan para cambiar esas baldosas por las siguientes. las baldosas son tontas y duras, pero cuando uno ha conocido muchas, empieza a pensar que las de casa no eran tan duras. aunque fueran tontas.

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