jueves, 18 de septiembre de 2008

1234



Veo un perro pequeño:
él me mira, debajo del árbol
que filtra los rayos
de una luz que no he vuelto a ver;
amarilla, con reflejos soñados.
Hay, sobre la hierba húmeda,
una muñeca de trapo
tumbada de lado
durmiendo la siesta.
Un sol que se va,
la luna que llega,
como contar hasta 4,
como dar un paso
y luego otro paso,
descalzo, sobre la hierba
húmeda.
El perro tampoco usa zapatos,
me enseña a caminar despacio,
yo dos piernas, él cuatro.
Sol, luna, hierba, árbol,
uno, dos, tres, cuatro,
uno, dos, tres, cuatro...


no hagamos despertar a la muñeca,


soluna, hierbárbol,
suave...
uno, dos, tres, cuatro...
uno, dos, tres, cuatro...
uno, dos, tres, cuatro...

(para leer mientras escuchas 1234, de Bacanal Intruder)

3 comentarios:

  1. Las personas vuelven a casa por muchas razones. Vuelven para recordar. Vuelven porque no tienen a donde ir, vuelven cuando están cansados, cuando están orgullosos. Vuelven para buscar una puerta al pasado o un camino al futuro. Vuelven por muchas razones, pero siempre vuelven a casa para despedirse.

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  2. Cuanto más la leo, más y más me gusta.

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