lunes, 6 de octubre de 2008

Sensación de otoño.


(foto: ibotamino)









Esta sensación de otoño
me la dan las hojas de los árboles
que ahora son del suelo,
y algunos charcos secándose al sol del mediodía;
ese sol lento que me hace ahora acarrear
mi abrigo matutino.


Me dan los niños la sensación de otoño,
hablando siempre con franqueza en el camino
de su escuela, con su uniforme, con su mochila,
con su peripatética jerarquía.
Yo me recuerdo a mí cuando era ellos
como recuerdo las hojas antes, en sus árboles.
Así comprendo quién ya no soy,
y quien no volveré a ser ya. De dónde vengo.
No cuándo es hoy. No a dónde voy.
No quién seré cuando ya haya llovido y llegue el hielo,
cuando yo haya ya vivido y mire atrás, nostálgico,
sin distinguir quizá las estaciones.


Siento un hastío fenológico por esta sensación, por este otoño,
por esta ilusión perenne de presente entre el frondoso tiempo caducifolio,
por este sol y por su declinar oblicuo.
Solo quizá cuando el viento se vuelva frío encontraré consuelo en el calor
absurdo ahora, como un fardo de futuro,
de mi abrigo vespertino.

2 comentarios:

  1. Existe una época del año en la ciudad, cuando aún antes de que la primera hoja caiga, puedes sentir el inicio del otoño...
    El viento sopla, el verano se aleja y por primera vez en mucho tiempo necesitas un cobertor extra en tu cama.

    Después de todo, las temporadas cambian al igual que las personas.

    Las personas entran y salen de tu vida.

    Sin ellos ¿qué es lo que moldearía nuestras vidas?

    Tal vez si nunca cambiáramos de curso, no nos enamoraríamos.

    Pero es reconfortante saber que aquellos a los que quisiste, siempre estarán en tu corazón… y si tienes mucha suerte…, también en el de ellos.

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  2. Mi correo es plcortina@hotmail.com

    por si queréis firmar en privado.

    gracias gracias gracias

    aunque, por tocar las narices, aquellos que quisiste... siempre estarán en tu cabeza. En tu corazón está tu sangre, que siempre está de paso.

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