miércoles, 14 de enero de 2009

Jueves




Al fin, se ha hecho la soledad.
Hay un aroma de paritorio.
Sobre el sofá despierta un hombre de su siesta.
Es jueves, y la aspiración del fin de semana
ha secado de gas sus pulmones.
Rompe a llorar ante la hermosura
de lo que no puede igualar su esperanza.
La felicidad pasa, y es tan leve
que ha de referirse a la nada.

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