miércoles, 22 de abril de 2009

Exhumación poética.



Me paso a la patata como hipótesis
poética de trabajo.
Me paso a ella porque la amo.
Porque empapa en mis entrañas
todo lo que hay en mí de bueno.
Porque rara vez no se ha dejado masticar,
porque en noches de luz amarilla
ha sido una amiga desinteresada,
porque se vista como se vista
está buena.
Y la hago puré
con mi parloteo y no dice nada.
Al amarla no creo hacer nada malo,
nada que los demás no hagan en la sordidez de sus madrigueras.
Solo que yo lo llevo gala.
Como con ella a plena luz del día:

me sobran huevos.

1 comentario:

  1. Debe ser todo un espectáculo verte comer patatas.Metes una en la boca,la masticas y llegas a un estado de extasis tal que todo lo de tu alrededor deja de existir como hasta ese momento lo percibías porque en ese momento solo existís tu patata y tu.
    Hay que ser poeta hasta para comer patatas con gusto y frenesí.

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