martes, 25 de agosto de 2009

La vuelta al cole.




He estado derrochando gotas de sudor al sol,
en la playa,
y lágrimas cerca de las barras de los bares.
He sentido que el tiempo había pasado como un río subterráneo.
La luz del verano se ha vuelto estroboscópica
y ahora el otoño llega con la lluvia y con las hojas de los árboles
enseñándome a caer menos deprisa.
Como el paracaídas consuela a un abatido aviador
que vuelve a la infantería.

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