viernes, 17 de septiembre de 2010

Dos cuerpos.


Dos cuerpos yacen
separados
sobre un mismo lecho.
Entre ellos, nada más que sábanas
y aire.
Él tiene los ojos abiertos,
ella finge dormir,
a veces, sin hablar,
se ponen de acuerdo
y el sueño cambia de rostro.

Toda la noche se deleita con su compañía
toda la oscuridad con su incandescencia
todo el silencio con sus pensamientos.
El tiempo, sin embargo, no se percata.

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