lunes, 11 de octubre de 2010

No, mi amor...


No te amo como las señales de tráfico,
durante un trecho,
ni como los guardias urbanos, en un cruce,
o en una emergencia.
No te amo como los árboles plantados junto a la carretera.
Como los pájaros
que la cruzan, planeando.
No, mi amor es de asfalto
y está ahí también cuando tú no lo transitas.
Permanece en la tormenta, en la noche,
en el fulgor fundente del cénit,
en el olvido, inocente o no, de los GPS`s.
Y sobre él circulo yo hacia ti,
sin baches, sin lamentar las curvas,
con la paciencia de saberme en el único camino
que se extiende hasta mí desde el futuro.

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