domingo, 21 de noviembre de 2010

Mi Klondike.


Eres un río de aguas gélidas,
de estrecho cauce y profundo,
violentos rápidos,
de inconcebibles meandros
para ser tan caudaloso;
pero aurífero.
Y yo cada mañana me encomiendo
a las más altas instancias
mientras me descuelgo por mi erosionado farallón
rumbo al bateo.

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