sábado, 24 de abril de 2010

Fases del shock.


Me imagino a los poemas entrando por la puerta
del blog,
cada vez más pequeños,
como las personas que llegan al planeta,
más insignificantes, en relación
al todo,
aunque uno solo siempre me contenga.

Me imagino a alguien que lee por primera vez
"Soytanidiotaquesoypoeta"
y cree haber hallado algo moderno,
diferente,
y lo revisa de cabo a rabo
y es deslumbrado por sus ciclópeas
proporciones
(hablo, por ejemplo, del año 2030),
pero al pasar un rato,
que puede ser un año o dos,
no digo yo que no,
ya me conoce tanto que se aburre,
como quien mira el mar
y percibe sus corrientes,
su patrón rítmico en el olear,
su infinitud azul
y su salinidad onírica, afín
a la salinidad del líquido
que olea en sus pupilas
y las lubrica,
sean o no azules éstas
y estén o no clavadas
en algún sitio.

Yo creo que si supiésemos, al improviso,
que el mar lo causa un buceador desconsolado,
fases del shock serían la sorpresa,
la crítica,
el olvido.

¡Oh, la pereza de escribir siempre uno el mismo!

miércoles, 21 de abril de 2010

Chateau Latour.


No siempre todo es como siempre,
las cosas cambian sin cambiar.
La luz es otra, las manillas
del reloj dibujan otro ceño
hoy está lloviendo y ayer no.
Y tú no entiendes nada
porque vienes de entenderlo todo,
o ahora, quizá, es la primera vez
que me comprendes.
Tus ojos por primera vez son verdes
para mí, ayer era de noche
cuando te conocí.
Amor y odio se solapan.
Solo se besa el odio en el otro,
para no verlo,
y sabe a néctar hasta que amarga
como un Chateau Latour
al sol.

Un unicornio
puede llegar a convertirse
en un incordio.