miércoles, 19 de enero de 2011

El sufrimiento no procede.


Otra vez soy el tiempo que me queda.
José Manuel Caballero Bonald

Hay un día malo junto a uno bueno,
pero ambos amanecen,
ambos anochecen,
y para mí no habrá más días
que los que dure el rítmico espasmo de la víscera,
por lo tanto y, si
los malos días lo son por la certeza
de que han de venir peores,
dada nuestra fugacidad,
nuestra capacidad para morirnos de repente,
ni siquiera.

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