sábado, 6 de agosto de 2011

Dichoso antropocentrismo.



Si los objetos tuvieran percepción del tiempo,
como nosotros,
mi cama pensaría que trato de echarla abajo.

Se creería una puerta tras la que se comete un delito,
si de alguna forma adquiriese la noción
humana de los acontecimientos.

Me derrumbo sobre ella y después nada:
como un peso muerto, hasta que me levanto.
Y tampoco siente nada en todo el día;
la sorpresa, cuando vuelvo a derrumbarme.

Como un policía en una puerta.

No hay tanta diferencia, salvo
lo que yo creo que ocurre
en ese intermedio que para ella es leve.

Tal vez sean las camas, y las puertas,
en su ignorancia,
quienes están en lo cierto.

De todas maneras, alguna noche,
para mí,
la puerta se abrirá.

3 comentarios: