martes, 1 de noviembre de 2011

Éxodo



Se fueron apagando los jadeos,
los suspiros y los síes de la casa de al lado
hasta que no se oía ninguno ni su eco,
sustituidos por motores alejándose, adioses
públicos en los aparcamientos.
Y el Sol se hizo notario en las habitaciones del baldío.
Y las semillas yacen en el invernadero.

2 comentarios:

  1. Ya no es lo que era. No creo que se quejen mucho las semillas ;)

    Saludos

    ResponderEliminar