jueves, 9 de febrero de 2012

qué día




Las hojas de los árboles se hablan entre ellas
y las ramas.
La hierba,
envés de manos sobre hombros,
susurra al oído de la hierba.
Suenan heroicos los pájaros gritando
tal como la vez primera que volaron.
Y se oye al río rumorear
por siempre.

Y el mar.
Y el viento.

Y nadie miente.

El hombre, oyendo el son eterno
del viento sobre el mar.
Hijo del mar y el aire,
dónde; qué día, pletórico de noche,
supo el hombre
de la mentira.

3 comentarios:

  1. "Suenan heroicos los pájaros gritando
    tal como la vez primera que volaron.
    Y se oye al río rumorear
    por siempre." Me gusta mucho este trozo.

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  2. Cuando conoció a otro hombre, y tuvo que tratar con la complejidad de ese hombre y su propia complejidad, consiguiendo una armonía perfecta.
    Así consiguió que la naturalidad dejase de ser natural, y la verdad fuese relativa.
    Precioso y triste poema,

    Nená

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