domingo, 11 de marzo de 2012

Cualquier día de estos



portada de la edición impresa de El País de hoy, que no menciona la manifestación contra la reforma laboral. La portada de las páginas especiales sobre Madrid está dedicada a la sequía







Se acerca el día
después de protestar en interiores sin testigos,
después de bautizarnos en credos fatalistas,
después de arrinconarse como polvo incómodo
la palabra
hasta que no se oye
ni ve su procedencia,
está llegando el día,
después de no decir
ni "esta boca es mía" y masticar la frase
hasta volverla bolo alimenticio,
ya viene el día en que digamos,
habiéndolo pensado con naturalidad
"ni esta boca es mía"
y al día siguiente
"esta boca no es mía",
y que empecemos a hablar de lado y para atrás
y nos encaminemos por nuestros pies y manos al desastre
y nadie pueda luego protestar por algo
que nadie ha hecho,
que nadie ha dicho,
porque lo habremos dicho y hecho todos
desde ese día
que no dijimos
lo que al final, de no decirlo,
dejamos de pensar.

O ya ha llegado.

O llega cada día.

1 comentario:

  1. Me temo que el día no es cosa de hoy, ni de mañana, ni de ayer, ni de antes de ayer. LLevamos años ignorando esta suerte de gastos, despilfarros a tutti plain en trajes, memeces, disfraces, y comsiones de todos estos que seguimos votando, y nos bajaron el sueldo, las pensiones, y todo lo que pudieron, subiendo los impuestos.
    Así que como antaño "a buenas horas mangas verdes", que así decían cuando tarde llegaban los guardias civiles, y ya estaba todo bien rejodido.
    Las manifestaciones antes, cuando los de comisiones estaban untados hasta las orejas, ahora es pisar mierda sobre mierda. No se puede estar más enfangados. -Conste que no quiero molestar ni ofender a ninguno, palabra de honor-


    Nená

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