viernes, 14 de noviembre de 2014

El apoltronado nato






Érase una vez un hombre que tenía una silla pegada en el culo. Imaginaos. Era, para más inri, una silla de piano, de esas que usan los pianistas toda la vida, algunos, otros de vez en cuando. La gente lo miraba y se reía a sus espaldas, cuando veían la silla. Pero luego le adulaban e intentaban consolarle. Le decían “¡Vaya silla!, ¡Que no me entere yo que esa sillita pasa hambre!”. Otros le alababan el gusto: “madera de caoba, ¿no? ¡Y tapizada con suavísimo terciopelo azul turquesa! ¡Qué elegante!”. Algunos, medio en broma medio en serio: “mejor la silla que el piano” (y en eso llevaban razón). Nuestro hombre se pasaba la vida disimulando. Cuando había visitas les saludaba desde detrás de la puerta. Llegó a comprarse un piano para que no le hiciesen preguntas, pero como no sabía tocar, se sentaba dándole la espalda, desenfadadamente, como había visto hacer a Leonard Bernstein en un documental. Un día ya no pudo más y se operó la nariz y los párpados. Cogió un avión a Colombia y se introdujo en los círculos del Realismo Mágico, donde aún vive, feliz hoy en día, postulando a sus amigos para el premio Nobel de literatura.


FIN

domingo, 26 de octubre de 2014

estoy muy nervioso, pero bueno



voy a recitar este poema, 
es el primero que escribo, nunca me había  subido a un escenario,
lo escribí ayer por la noche, a ver si os gusta.

Me da mucha vergüenza, 
además,
con el nivel que hay...
se lo dedico a mi chica, que me está viendo,
[mirando al público, susurrando] -¡guapa!-
sin su apoyo constante y su cariño
nada de esto  tan bonito que me está sucediendo
hubiera sido posible.

Yo ya escribía de pequeñito, pero sin enseñárselo a nadie
y, bueno, tampoco aquello lo considero poesía,
eran mis pensamientos, 
los pensamientos de un niño.

Un niño inquieto, pícaro, 
inteligente, sí, pero un niño, al fin y al cabo,
en mi perfil de Facebook podéis ver alguna fotografía.
Normalmente llevo una encima, pero me han dicho 
que aquí no se pueden usar objetos.

Bueno, empiezo, que me enrollo más que una persiana.

El poema se titula 
"te quiero",
es un título corto porque soy de los que opinan
que los sentimientos más grandes se pueden decir con pocas palabras.
Se me ocurrió el otro día, cuando la vi, a mi chica, sonriendo.
Fue como un destello de amor, y ¿sabéis? tiene gracia,
porque al principio pensé en titularlo así, "amor",
pero luego pensé que quizá ella no lo entendería.

No es que no me guste la poesía críptica, 
pero creo que hay cosas que, siendo complejas,
aún pueden traducirse a palabras sencillas,
sin recurrir, por supuesto, a expresiones manidas,
sin emplear argumentos trillados que como poeta detesto.
Veréis, 
yo, funciono así:

noto un sentimiento y trato de reprimirlo,
pero como soy tan sensible eso no dura mucho
y sin querer brota como de una fuente
un crisol de palabras inesperado
que después, al leerlo, no me parece mío.

Mi poesía es como un vómito, me poseen las musas,
yo he sufrido mucho y al escribir se nota,
pienso que el bolígrafo es como una herida,
que mi sangre es tinta de muchos colores
y que el papel venda mi melancolía.

Una vez lo escribo no vuelvo a tocarlo
pienso que el poema perdería frescura
me parezco en eso a un poeta francés,
alguno lo conocerá,
Rimbaud, que en eso se me parecía.

Voy a empezar ya, se titula "te quiero",
como he dicho,
va a estar incluido en mi próximo libro
que saldrá en noviembre, 
toquemos madera.
Me lo autoedito, es poesía independiente
no me gustan los premios ni la competencia.
La portada la ha hecho un amigo muy íntimo
que no os puedo decir, es una sorpresa,
pero es un artista como un pepino
y estoy muy contento, es un privilegio.

Además tiene un prólogo que es una pasada
lo ha escrito un poeta superimportante
que le envié el libro, así, por la cara,
lo leyó ¡y le encanta! 
¡y lo ha entendido!

El poemario es breve, pero contundente,
se titula "Amor, pero del promiscuo"
me reflejo en él como en un espejo
porque soy sensible, pero cabroncete.
Antes era más, pero gracias a ella
me estoy reformando aunque a duras penas
porque discutimos por mi libertad
y le digo siempre: porque te amo tanto
odio transformarte, 
que es un verso mío,
bueno, un aforismo.

Por cierto mi twitter es "lovers", de "love", amor, y verso,
tengo diez seguidores, yo los llamo "folovers"
y sigue aumentando, la poesía ha vuelto,
yo qué culpa tengo.

La presentación del libro va a ser diferente
con guitarra acústica, algunos amigos...
he tenido suerte y en este mundillo
gozo de respeto, pero de cariño.
Os invito a ir, creo que habrá vino.
Bueno, empiezo ya:
Se titula "te quiero"
ya, ya lo he dicho. Es que estoy súper nervioso.

Pero bueno.



Os jodéis.

lunes, 20 de octubre de 2014

Alopecia VI

La autonomía es el fundamento de la dignidad de la naturaleza humana y de toda naturaleza racional

Immanuel Kant,
Fundamentación para una metafísica de las costumbres





¡Genética alopecia!
No es a ti.
¡Stress!, que a tus congéneres aplasta,
a ti tampoco es; ni va contigo
ninguna otra histórica falacia.

Asomas la cabeza del folículo,
contemplas tersa piel: erial
anexionado bajo el yugo
imperial de la vecina frente
es, más que cuero cabelludo.

Te atajan, y vuelves a surgir
como una idea;
tratan de convencerte de que ya
no eres de ahí
y muestras tu ADN deeneí.

¡Indómito cabello que galopas la llanura!
¡Azote de la tundra!
¡Aunque tu estirpe muera
y abdique su corona melenuda en un sombrero
tú resiste
y yérguete derecho en tu raíz!

miércoles, 8 de octubre de 2014

Excusatio non petita...





gas Natural fenosa
(en minúscula gas, en minúscula fenosa, en mayúscula Natural)

un dibujo de una mariposa

un par de sellos AENOR:
Empresa registrada
Gestión ambiental

Cliente
Dirección
NIF/CIF
Domiciliación bancaria
Número de factura
Fecha de emisión
Forma de pago
Fecha de vencimiento
Conceptos tarifa PVPC
Periodo
Unidad/Base
Precio/Porcentaje
Importe (en euros)

Término fijo de potencia
Energía
Alquiler de equipo
Impuesto eléctrico
IVA (21%)
Importe total
Historial de facturación en kWh
Datos de interés
(según qué) BOE, los costes


Contacte con nosotros (lunes a sábado, de 8 a 22)
Número de identificación
Página web
Facebook de clientes
Twitter de clientes
Domicilio social
Inscripción
en el registro
mercantil.



Nos están robando.

Si no
no nos darían
tantas
explicaciones.

lunes, 22 de septiembre de 2014

el procesador









el procesador de texto me pregunta
si quiero la página 
normal o apaisada.

Qué fuente deseo,
de qué 
tamaño.

Después
me deja tan solo como siempre


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Los detalles

a Emilio Botín, sinceramente



Mañana los periódicos titularán el día con tu nombre.
Dirán "fallece" o, tal vez, "muere",
en presente, subrayando su carácter noticioso,
como si para un lector
tu muerte fuese un hecho  que espera a ser leído,
que ocurre en el momento en que los ojos lo comprenden.

Ilustrará la página tu foto,
una cualquiera, de cuando estabas vivo,
acentuando la sorpresa:
todos los que no saben la noticia y se enteren
entre sorbos de café, o en la panadería
junto a la que está el quiosco, se dirán
que no hacía mucho tiempo te habían visto
saludable, como siempre,
sin sospechar siquiera que el final ya te rondaba.

Todo es mentira, has muerto ya.
Tu cuerpo está dejando de ser reconocible,
se toman decisiones que te afectan
solo de forma metafórica,
tu físico es un bulto incoherente.

Y sin embargo me interesa ese periódico.

Seguramente lo compraré, antes de ir al trabajo.

Y en el metro, entre artículos que glosarán tu relevancia
como banquero y tu valor incalculable para la sociedad;
o junto a líneas que algún amigo prominente
redacta ahora mismo en un ordenador
haciendo acopio de recuerdos personales para que quede claro
que él era mucho más que un simple conocido,
tal vez
encontraré algún dato
del que extraer el cómo de tu muerte.

A qué hora, junto a quién, en qué
habitación.
Cuál fue tu última palabra, tu último gesto,
sobre qué superficie
reposaba tu cuerpo y luego tu cadáver...

cómo murió ese hombre que parecía un dios
omnipotente.

Qué detalles nos hicieron iguales ante el tiempo.

Dónde encontrar ese último desprecio hacia los bienes materiales
que hallaste tú
-ese helicóptero inservible
mientras agonizabas, esa mansión vacía
tan lejos de Madrid-
y yo no hallo porque he de seguir vivo mientras me roban
tus herederos.



lunes, 21 de julio de 2014

Va usted a entrar en un sueño muy profundo







El poeta contará hasta tres, y el lector

cerrará los ojos

abandonando el poema:

u-

no,

dos.



martes, 15 de julio de 2014

Calles con nombres de monte












"Es mejor no saber hasta qué punto la persona que te vende el pan cada mañana es una persona despreciable"
Angélica Liddell

Yo tenía cuatro años.
Cinco años.
Seis años, poco más.
Y compraba el pan en la plaza Mayor de Llaranes.
Llaranes era mi mundo y la plaza Mayor
era el centro del mundo.

Y compraba el pan con mi madre, me llevaba
de la mano hasta allí, a dos calles
-Río Eo seguro, era la nuestra,
Río Nora no estoy tan seguro. U otro río.-
Yo cruzaba dos ríos de Asturias
a los cuatro años, o cinco, de la mano
de mi madre
para comprar aquel pan.
En la plaza Mayor de Llaranes,
Avilés, Asturias,
España.
Europa.

Había un panadero. Pachona. Un panadero.
¿Qué edad tendría?
Era mayor que mi madre,
se parecía a mi abuelo en edad, desde mi punto de vista.
Era un viejo. Desde mi punto de vista lo era
¿qué edad?
Cincuenta o sesenta años
más que yo, yo qué sé,
no se le puede pedir
a una persona
que calcule la edad de una piedra,
¿qué es un año cuando solo has vivido cuatro años?
Ni siquiera recuerdas la mitad de tu vida,
el tiempo no es cíclico aún.
Mi madre era eterna;
mi abuelo, Pachona, en general los viejos,
eran mi mitología.

Yo quería a Pachona, lo veía
más que a mi abuelo.
Recuerdo su ropa: un mono azul
y una gorra.
Nadie más la llevaba en Llaranes.
Una gorra y un bigote risueño,
siempre risueño. Me decía:
¿Qué tal, productor?
Y a mí me gustaba, me sentía importante,
no le hablaba a mi madre, me hablaba a mí, ¿Qué tal,
productor?
No recuerdo lo que yo le decía, es curioso, el recuerdo,
¿Qué tal, productor? Cada día. Una barra de pan.
La pagaba mi madre.

Mi padre esperó un año o dos y me dijo:
Pachona
era un somatén.
¿Qué edad tendría yo? ¿Siete años?
¿Y qué es un
somatén?
-mi padre no hablaba conmigo de gilipolleces
como la guerra civil
o la dictadura,
se centraba en la física
rudimentaria (dos trenes que salen, etc.)
y en las matemáticas;
en tocar la guitarra, en Astérix y Obélix,
escuchar a los pájaros
y en echarnos la bronca a mis hermanos y a mí
cuando nos peleábamos. Bueno, y en el
ajedrez.-
Un chivato. Y tiene pistola.
Cuando Franco, Pachona era malo.

Qué raro era todo a los siete años, no quise
dejar de querer a Pachona, pero Pachona dejó de llamarme
productor. Yo crecí
y me iba más lejos a hacer los recados
-sin mi madre-
a otra zona del barrio.
En dónde las calles tenían nombres de monte:
Calle monte Cauribo,
Aramo, Naranco...

si no me creéis, podéis buscarlo en un mapa,
fue así.


miércoles, 14 de mayo de 2014

TRATADO

TRATADO
DE RÍTMICA Y PROSODIA
Y DE MÉTRICA Y VERSIFICACIÓN
de Agustín García Calvo,
eres el mejor
libro de poesía
de la Historia.

Contigo no basta leer,
quiero conservarte.
Entiendo lo que debe de ser
ser padre, tener un hijo.

Temer
por él lo que uno
no teme por uno.

Creer
en el fulgor del futuro.

Amarillo.

Como tú, ¡oh! TRATADO
DE RÍTMICA Y PROSODIA
Y DE MÉTRICA Y VERSIFICACIÓN
de Agustín García Calvo. 

martes, 4 de marzo de 2014

asco





Europa se tira pedos.
Su política
sus anexiones "pacíficas"
sus sanciones "económicas"
su Historia
su diplomacia
sus guerras colonialistas
su ciencia
su arte
sus matemáticas
solo son sus convulsiones
peristálticas.

El gas que permea el subsuelo
de ese viejo incontinente
al político europeo le hace pensar, indulgente,
que es mejor fuera que dentro.
Y cada cierto tiempo, no falla,
Europa se afloja el vientre.

Y se asfixian los de siempre.

lunes, 10 de febrero de 2014

silencios







Oídme. Y se oyó puro, cristalino, el silencio.
Vicente Aleixandre, Nacimiento último


Una sola palabra ha puesto fin
a toda eternidad silente.
Ahora el silencio existe desde ella.

Una sola palabra parte el silencio en dos,
hace del silencio anterior una sustancia 
premeditada, del posterior silencio
prerrogativa.

Una sola palabra, pero después dos, y diez,
y miles de palabras
goteando como lluvia,
inundando el silencio hasta vaciarlo
de sus significados.

Hasta restaurarlo
eterno, en otro nivel
de decibelios.