sábado, 9 de diciembre de 2017

Hombres de Troya

Wo aber Gefahr ist, wächst
Das Rettende auch

Pero donde hay peligro
también aumenta lo salvador*

F. Hölderlin


Fue noviembre y los indicios comenzaron a agruparse
Y encontramos un rastro que seguir y era tan vívido
Que solo podía ser cambio de ángulo
Lo mismo desde otra perspectiva

Y fueron llegando las noticias primero como obuses huérfanos de ruido
Y ya no nos gustaba nada de lo que nos había gustado
Dejábamos la noche y la bebida a cambio del discurrir tranquilo de los días
Dejábamos el juego y postergábamos a los innúbiles amigos
Dejábamos la vida a cambio de su reflejo en el lenguaje
Y la presencia la dábamos por bien amortizada a cambio del concepto
Y el porvenir de lo pasado comenzó a clamar por la restitución de su categoría

Fue un día de noviembre
Cesaron para siempre las tradiciones mínimas
Y la heterogeneidad del tiempo hizo surgir otra materia cruel en el seno de aquél más homogéneo

(a Daniel García)

La muerte nos golpea en la nuca como puerta solo de salida
Y estuvimos afuera antes aún de comprender de qué era el palio que había fingido guarecernos
Esas cabezas laureadas de sonido y alborada mullidas en la brisa y en la espuma de las olas
Lanzadas al tumulto como agua cristalina hacia la roca
Que comprendían la lluvia y la sequía mientras se asían a la circunvolución del mundo
Esa divina estirpe que lo recuerda todo que lo comprende todo que todo lo interpreta
Que toma su inmortalidad como un objeto permanente y no como un estado pasajero en una vida
Pero que pierde a uno y entra en todos el peligro del cese de la vida
Como en Troya
Como si del peligro se extrajera una victoria
Y hay junto a nosotros una tumba
Una madre que llora al fondo de una sala
Y hermanos narradores de tragedias como Apolos que trazan diferencias

Mantuvo la consciencia -cantan- hasta su límite
no quiso circos
Y hacen que comprendas
Que mastiques
Que solo fue por eso por lo que no le viste
No respondió al teléfono ni tan siquiera al whatsapp
Y puso un cerco a su agonía y a su desmembramiento en quimios y quirófanos

Respiras
Y saboreas el aire como en tu nacimiento
Y sientes el oxígeno arder en cada glóbulo
Y sabes que tu llama se alimenta de una parte microscópica del mundo
Que eres quien serás
Que solo quemas tiempo
Y dices siempre como si negociar con las palabras te hiciera dueño de ellas
Y notas al pronunciar esas dos sílabas cómo exceden tu existencia
Cómo no hay siempre nunca más
Y tu conciencia te parece que despierta aún embriagada al traspasar su centro
El bronce de la espada de Odiseo
El sagaz

Hombres de Troya
Mortales todos
Aquellos que aún no han muerto

En cada sobremesa una palabra impone un fondo y ya no se hacen bromas sobre ello
Y solo estamos en enero y cada sutil molestia la empleamos para señalizar nuestros acabamientos
Y hasta el aliento nos parece un mensajero del empecinamiento necesario para hurtarle un soplo al viento
Y de lo lógico y lo fácil y de lo natural que es dejarse ir y devolverlo a su lugar
Que no es el nuestro

De todos mis hermanos solo conservo en la retina el rostro de los que ya han partido
Cierro los párpados y veo perenne en el cristal que separaba a la muerte putrefacta
De la putrefacción llamada vida
Una fotografía
Y veo una caja en la que habían ocultado a nuestra vista tu desecho
A lo que ya nadie podía llamar amor
Ni amigo ni enemigo
Ni hermano ni padre ni hijo
Mirabas a la cámara y bebías de una jarra de cerveza
Y aquel último brindis aún espera la respuesta que no queremos darte y te debemos
Y cada vez que sin estar tú volvemos a brindar
Tu imagen indeleble nos hace vulnerables
La vida se cobra su sentido cada noche
Nos hace simular nuestra partida
La vida nos acerca al destino que marcaste con tu rumbo
Y tú que lo exploraste te libraste de saber a dónde conducía

Qué es sino esto la conciencia
Ahora que asistimos impertérritos al fin de las casualidades
Una mosca o una mariposa
Que viven apenas unos días y en esos acaparan el sentido de sus vidas
Una célula un latido una galaxia
Qué son sino trayectos
El inmortal se ocupa en camuflarse entre las vidas de las cosas
Incluso las longevas
La secuoya el planeta o la estrella recorren su camino entre su origen y su último estallido
El sol eterno no lo es allende nuestros límites
Los cúmulos galácticos todo el vacío del cosmos
Estrictas aberturas de sentido en una nada que se escapa del concepto
Somos esclavos de nuestra idea del tiempo y el tiempo sin nosotros no tiene contenido
Es solo una espera que desdeña la esperanza
Futuro es aquello que no llega después de nuestra marcha
Y nuestro nacimiento
La mera turbulencia del origen
De un desleimiento

Ah muerte
Inexistente prueba del yo y del nosotros
Ah dolor
Inabarcable superficie de contacto

Nos sentimos a salvo en nuestra idea de orden hasta que el orden muestra que solo era idea
Entonces el peligro se revela y nos eclipsa y es el molde de ilusorias salvaguardas
Wo aber Gefahr ist, wächst
Das Rettende auch
Y qué poco consuela en el ordo mortal el verso de los dioses
Constructo de silencio y aún mayor que nuestra vida entera pues no somos eternos
Somos poetas nada más incluso el más prosaico de nosotros
Somos poesía o ya no somos nada
Indecidibles átomos de lesa realidad
Que sin nosotros no conoce ni la angustia de estar viva ni su futilidad
Ni su alegría







*Los versos de Patmos en la traducción de Eduardo Gil Bera

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