Dichoso antropocentrismo.
Si los objetos tuvieran percepción del tiempo,
como nosotros,
mi cama pensaría que trato de echarla abajo.
Se creería una puerta tras la que se comete un delito,
si de alguna forma adquiriese la noción
humana de los acontecimientos.
Me derrumbo sobre ella y después nada:
como un peso muerto, hasta que me levanto.
Y tampoco siente nada en todo el día;
la sorpresa, cuando vuelvo a derrumbarme.
Como un policía en una puerta.
No hay tanta diferencia, salvo
lo que yo creo que ocurre
en ese intermedio que para ella es leve.
Tal vez sean las camas, y las puertas,
en su ignorancia,
quienes están en lo cierto.
De todas maneras, alguna noche,
para mí,
la puerta se abrirá.
Yo (Pablo Cortina)
COMO ojos que al girar pretextan
lo que han visto y van a ver
para no mirar por el camino.
Como oídos que reclaman su importancia
prorrogando parpadeos.
Similar
a niños por la espalda,
a pájaros deshaciendo espantapájaros.
Durante
los fallos
de tu vigilancia.
Admitiendo
que tu asombro es mi guía,
que persigo tus palabras,
que trazo sonrisas sobre folios en blanco;
sabiendo hacia dónde nos conduce todo,
que hay dolor en cuanto doblo tus esquinas.
Declarando, por último:
no quiero asir el único madero que hace flotar a la deriva
ni renunciar a ti y hundirme
como todo lo demás.
Concluyo: yo
(Pablo Cortina)
aprovecho que no estás para sentirme mal.
Vida de un poeta. Epílogo.
casa universo, Gabriel Orozco
Y mi memoria se perderá
tan solo como un litro de aire en el espacio,
o como una cuchara de azúcar
disuelta en una piscina.
Sin desaparecer,
sin dejar de existir,
tan solo como un perfume diluido
en miles de nucas femeninas...
hasta que alguien la busque,
o nunca, pero ya para siempre ahí,
como un participio desleído en este mundo.
Vida de un poeta.
Primero debí de ser un niño humano gateando,
eso no lo recuerdo,
pero recuerdo el suelo arrugándose
hasta que parecía moqueta, hasta que era césped,
hasta que era el fundamento de una selva
lleno de enredaderas, de matorrales,
de hojas de árbol y lombrices,
de agujas secas de conífera,
de hongos, miriápodos, líquenes,
de puercoespines y osos hormigueros.
Pero yo ya no sentía con el tacto vulnerable del bebé
sino con las pezuñas de un cachorro de tapir, y lo husmeaba todo,
lamía todo, y alguna vez mastiqué piedras por error
tras confundirlas mi inexperto olfato con alimento
por su aparente vida.
Y seguía el rastro de un vago aroma que se iba concretando
o acaso fueron mis sentidos los que con cada paso
se agudizaban. Hasta que un día
di con mi cráneo contra el tronco de un gran árbol
plantado en el vórtice de la pluvisilva.
Al ver mi sangre derramándose en su base
uní mis lágrimas a ella, y lo maldije,
y dormí junto a él toda una noche
mientras las víboras se me enroscaban
entre las patas y en torno al cuello
y los mosquitos y las hormigas rojas
me devoraban.
Y ya en la primera duermevela escuché el zumbido
de la mosca tsé-tsé.
Llegó un nuevo amanecer y cuando abrí los ojos
tenía ya garras en vez de manos y de pies
y como un simio adolescente huía tronco arriba,
rompiéndome las uñas, arañando
la corteza, dejando con cada rasguño
más lejos, más abajo, el mundo de los depredadores.
Apareció el cansancio porque es un árbol recto, inabarcable,
sin salientes a que asirse en el ascenso
más que las pupas relucientes de ramas olvidadas,
pulidos por tanta dentellada y arañazo;
también la tentación de alguna rama cómoda,
desvío hacia el abismo.
Así que sigo en el único camino,
mis manos ya no sienten el dolor, es solo un tacto,
y la corteza es corcho y no tiene sentido
el descanso de los brazos y las piernas,
solo la vista desde la cúspide o la extenuación
y la caída.
En el atardecer llego a la primera yema
de la que surge el ramaje que compone
la copa ingente que aún cubre el sol en el crepúsculo,
frondosa y gigantesca.
Paso la noche en ella junto a otros animales,
y veo aves nocturnas, loros del paraíso,
murciélagos frugívoros, vampiros,
la boa constrictor, la tarántula,
las orugas, los monos aulladores,
y todas las especies arborícolas del mundo.
Las musarañas, los perezosos,las panteras;
el hipnótico jaguar, acechándonos a todos.
Me alejo al alba por una rama sólida a mis ojos
entre todas las que parten a insólitos destinos,
florales, fructuosas, rectas como el bambú,
lloronas como el sauce, frágiles como la paja,
envueltas por las llamas, o algunas tan cubiertas
por el musgo, o por los hongos, o por las salamandras
que son impracticables;
y muchas otras
que ni siquiera he visto.
Trepo a este árbol único que voy imaginando
mientras lo elijo, porque no puedo detenerme ya
en las bifurcaciones del follaje infinito,
y añoro el tallo unívoco del fuste vertical
y olvido su cansancio porque lo cambiaría
por la arbitrariedad omnívora actual
de cuanto dejo atrás.
La rama se aligera,no importa cuál elija,
y aumento mi velocidad y cada vez resulto
más pesado en menos tiempo y para evitarlo vuelo
como una ardilla planeadora en arriesgadas acrobacias
y en ocasiones mi sombra se proyecta por el suelo.
Y paso fugazmente junto a nidos olvidados
en los que llego a ver reliquias, maravillas,
los restos de un hogar a cielo abierto en el que el fuego es solo ya ceniza
y entre ella hallo egagrópilas de épocas pretéritas
junto a las alas descoloridas de ancianas mariposas, huesos de pájaro
y plumas sueltas de toda aerodinámica
y hasta una aspa desvencijada
de un helicóptero.
Recorro el ápice sin darme cuenta y salto
por un instante de inercia hacia las nubes
y en ellas trazo un leve remolino
y soy después gota de agua
y lluevo
y llego al suelo en un segundo
y lo atravieso
y confundido, en trance,
me absorbe la raíz.
Y al fin, olvido.
en mi opinión (live)
En mi opinión,
el amor es una mierda.
En mi opinión tú me has dejado
por otro que en mi opinión
es un hijodeputa sin corazón.
Todo esto ha sucedido en mi opinión.
En mi opinión, en la que el amor es una mierda,
tú eres una mujer única,
tú conoces mi intimidad mejor que nadie
y no te gusta.
Te has ido con otro,
en mi opinión,
porque te parecía más fuerte.
En mi opinión tú opinas eso de él,
y en mi opinión lo es
pues no te ama y el amor
nos hace débiles,
en mi opinión.
Tú le amas a él, en mi opinión,
porque eres como una niña impresionable,
como la niña a la que yo impresionaba,
sin amarla tanto como ahora,
cuando mi fortaleza era más aparente.
Y en mi opinión es vergonzoso que me dejes.
Te degrada como persona,
en mi opinión,
y en mi opinión te odio por idiota.
En mi opinión todo el mundo se equivoca
excepto yo, y es obvio, en mi opinión,
que tú estás equivocada.
Que ese galán de cuento que ves en él pasará,
y lo que quedará de él
no será más que yo,
que lo que de mí queda después de ti,
que te he amado, en mi opinión,
más que nadie te amará
y te seguiré amando, en mi opinión, eternamente.
En mi opinión sufro el dolor más intenso de la Historia
del dolor, porque mi amor fue mayor que ningún otro,
y, en mi opinión, la Historia Humana
se queda corta como elemento de comparación.
En mi opinión mi vida se ha acabado
y el hecho de que el Sol
haya salido también hoy por la mañana
es una falta de respeto hacia mí
y una muestra más de que no le importo a nadie.
En mi opinión el Universo no sabe lo que hace al ignorarme.
En mi opinión es un traidor y que se joda.
Voy a acostarme.
Y mañana al levantarme me mataré, me parece.
la mujer verbo
...y desde allí construyo a veces torres y a veces parapetos
y desde allí observo tus verbos asombrosos.
y desde allí observo tus verbos asombrosos.
Caes como la cosa esa blanca que cae en copos
que no es avena,
como la cosa esa fría que se derrite
sobre la piel. Caes como
la cosa esa blanca que resbala
y hay que llevar cadenas para no resbalar
por ella.
Esa cosa blanca tan navideña.
pero que tampoco es la oblea del turrón.
Yo, que vengo de la lluvia que derrite,
que de niño fui llevado por la tarde,
para que la viera, como los salvajes;
yo que la recuerdo como un cuento,
como un sueño, una fecha,
como unas vacaciones a mitad de curso
llenas de regalos de otra época,
como el CineExín, como el Scaléxtric;
vivo ahora en la ciudad en la que cae la cosa esa
cada invierno
pillando aun así desprevenido a todo el mundo.
Porque cae así, como caes tú,
copo más copo, sumando Navidad calladamente
hasta que ya resbala, hasta que ya es tarde
aunque es verano, pero aunque fuera primavera
u otoño, pero aunque fuera invierno
y nadie mirara al cielo interrogándose
-de dónde sale ahora esto-.
Y me estás llenando de infancia la rutina
y de luz de navidad los parpadeos
sin que ya sepa decir cuándo empezaste,
porque llevo ya aquí cuatro veranos
y me encanta, pero hasta éste no supe bien por qué.
Ha cuajado. Y me encanta Madrid
porque Nieva.
Poesía nivel usuario.
Nada hay perfecto,horizontal, acuático,
aquí en La Tierra
y ésta es el sitio que habitamos,
no el mar ni el cielo
ni otros planetas.
Yo pongo el nivel del carpintero
sobre mi corazón y está inclinado
hacia la diástole,
lo pongo en mi cerebro y vira siempre
al hemisferio derecho.
Y yo no soy distinto a nadie.
A veces miro por la ventana
y no veo más allá de mi interior.
Coloco el nivel del poeta sobre mi vida para ver
dónde se inclina.
No hay un nivel de vida del que me fíe.
No hay un nivel que nadie vea a simple vista.
Coloco el nivel del poeta;
no veo el nivel, veo la medida,
la inclinación que inclina,
la vida que está viviendo, la tinta
recién escrita.
Después el nivel del carpintero
sobre el nivel del poeta,
sobre una estantería,
siguen creyendo que miden algo
aun cuando no hay nada horizontal,
no hay nada acuático,
no hay nada absoluto que medir
cuando nadie ya los mira.
No hay nada que no se incline
respecto a algo que le parece recto.
Sigue el nivel creyendo que mide algo en el silencio,
que mide aún entre la oscuridad,
en el lugar aun relativo de la absoluta soledad.
El nivel del carpintero, que juzga al nivel
del poeta, que juzga al nivel de vida,
sobre una estantería que gira y ríe bajo el nivel
al que retira.
Tú. Yo. Ya.
Tú eres mi silla sin respaldo,
mi taza de desayuno sin una sola asa.
Eres mi suelo de arena movediza,
mi puente hacia la nada
levadizo.
El origen invisible de mis actos ulteriores.
Y todo el universo es nuestra casa.
Y yo tan solo soy la consecuencia de tu imagen reflejada
en un espejo oculto entre tinieblas.
Y yo tan solo el aire turbulento entre tus faldas,
el ojo atento a todo eso que no pasa. Y todo el universo
es nuestra casa.
Y todo el universo excepto yo tú eres
y yo soy solo ya de mí
excepto tuyo.
Y todo el universo, tú y yo, es nuestra casa.
Tú. Ya. Yo.
Tendrás que ser tú
quien sea yo cuanto antes.
Yo soy tú hace más de una noche,
una noche es un tiempo infinito siendo
sin estar.
Tendrás que ser tú.
Oigo el irse de tu soledad y estoy quieto.
Oigo el viento en mi cuarto que no tiene ventanas.
Palpo el leve vestido blanco, veraniego,
bebo agua, a veces sonrío.
Pero soy un invierno en un claustro.
Negro, sin sonido, sin viento.
Sin verano, sin agua.
Sin sonrisa ni aliento.
Salvo tú.
Un trozo de tú escondido, secreto
a ti,
secreto al resto del mundo,
secreto a mí. A mi trozo de yo
del que ya soy un trozo.
Hay un trozo de yo.
Hay un trozo de ya.
Hay un trozo salvador de tú.
Y tendrás que ser tú
quien sea yo cuanto antes
para ser tuyo
yo.
Para ser yo tú
ya.
Tú
ya
yo.
Para ser tu ya
yo.
Para ser ya
tu yo.
Tendrás
que ser
yo.
Los que me compadecen y los que me deploran conforman una pléyade de gilipollas.
Soy poco original.
Amo a la gente que me ama.
Odio a la gente que me odia.
Pero mi amor es uno.
Pero mi odio es otro.
A mí me odian muchos
-yo tengo ese don-
me aman pocos.
Pero mi amor es uno.
Pero mi odio es otro.
Mi amor es uno y lo reparto entre los pocos que me aman.
Mi odio -otro- lo comparten entre muchos
que me odian.
Por eso a los que amo los amo más.
Por eso odio tan poco a cada uno que me odia.
Y a ti te amo tanto porque eres única
o único mientras me amas.
Te amo tanto como odio a todos juntos,
los que me están odiando,
más los que te están odiando a ti, al menos,
mientras tanto.
Ay, odiarín, odiante anónimo, odiuno,
te odio tan poco...
Pero mi amor es uno...
pero mi odio está infinitamente repartido
y no odio a nadie,
y nadie es, para mí,
aquel que odio.
Pero mi amor es mucho.
Soy poco original.
Mi amor es todo.
Yo tengo ese don.
lejos de ti
a Euridize
Relleno instancias para entrar en el Infierno.
(No existe tal, solo es un cuento. )
Descubro que no hay oficinas,
no hay buzones,
no hay demonios,
papel timbrado, sello oficial
infernal.
Lamentablemente no es un jardín burocrático.
Nunca irás a arder conmigo
a ese lugar infinito que he creado
porque está, lejos de ti,
en Cualquier Sitio.
Prospecto
A Silvia
Aún no te has tomado la molestia de leerme.
Me has oído recitar, como a otros, por los bares,
pero no me has entendido de verdad, porque al mirarme
siempre hay un porcentaje que se pierde
por observar los labios, los dientes, las orejas;
porque aún no te has tomado la molestia de leerme.
Y yo no soy mis labios
y yo no soy mis dientes
y no soy mis orejas
y ni siquiera soy mis ojos.
Porque habito detrás de unas pupilas, como todos,
y desde allí organizo mis ideas y mis melancolías
y desde allí construyo a veces torres y a veces parapetos
y desde allí observo tus verbos asombrosos.
Y para estar tú detrás de mis pupilas
tengo que estar primero yo detrás de tus pupilas
porque me mires tan fijamente que me leas
para que veas que, en el fondo, la tuya y la mía
son dos almas gemelas, no como todas, yo ya lo sé
porque ya yo me he tomado la molestia de leerte.
Disensos.
La regla de las mayorías puede ser aceptada como procedimiento de decisión política, pero no como criterio de justicia.
Carlos Gómez
Hay solo una forma
de erradicar las anchoas:
vertiendo por la panza abierta
de un superpetrolero
cien mil millones de toneladas
de vinagre (balsámico de Módena,
para que no se note)
y que se queden boquerones.
Solo el coste en vidas humanas
y la falta de consenso
impiden la realización del proyecto.
Esta es la época.
dibujo de Jordi Bernet
Quizá
esta sea la época
de gritar calamar gigante
en cada verso,
de gritar kraken,
¡kraken!
¡KRAKEN!
hasta que la audiencia se entere de algo,
solo UN algo,
uno por uno,
medianamente profundo.
Esta es la época en la que todo
lo que sale a la superficie de los párpados
ha de ser superficial.
Ya no se ven elefantes
más que en el zoo,
ya no se ven calamares gigantes más
que en los documentales.
Pero ahora, con solo verlos ahí,
un escolar ha visto miles
de elefantes,
miles de elefantes repetidos,
miles de calamares gigantes,
uno, el mismo, siempre,
muerto, siempre
de diecisiete metros, siempre
con un japonés de gafas,
de bata blanca, a su lado.
Miles de maravillas muertas, ninguna viva
salvo todas las que hoy
pasan desapercibidas en la ciudad,
a un instante
de los párpados.
Yo no grito kraken.
Yo susurro siete y media de la mañana,
atasco en la M-30,
tornos repletos de la RENFE,
tren subterráqueo,
amor intensísimo sin conocerte.
Tetas de plástico.
La poesía se musita mientras el mundo grita isótopos,
guerra, terremotos,
revoluciones.
La de los largos pies.
Ella es rubia
de la raíz a la punta
y tiene
los ojos azules.
Tiene los dos ojos
azules como el mar
cuando se porta bien y se ocupa
de lo que se debe ocupar, reflejar
tranquilamente el cielo;
cuando el mar no está alterado por el viento
ni por la lluvia, cuando el cielo no se altera
por el mar evaporado.
Y el pelo lo tiene rubio
como el trigo,
como el oro.
Y como el trigo y el oro, con ella
podría fabricarse un pan.
Ella es rubia de la raíz
a la punta,
por eso no tiene la culpa de ser rubia.
Ella tiene los ojos, los dos,
tan azules que resultan admirables
y tampoco tiene culpa, porque
humildemente,
los usa
para mirar.
Ella mira con sus ojos admirables
cuando el único objetivo
digno de su mirada
sería un espejo imparcial.
Pero ella tiene una culpa
y lo sabe.
Tiene culpa de saber y se disculpa.
Se disculpa por ser rubia,
por tener esos ojazos
y aun así ansiar la escucha de sus versos
como ansía cualquier feo que le escuchen
ya que nadie quiere verlo.
Yo me pregunto por qué
tiene ella la necesidad de disculparse
atestadas como están
de feos las universidades,
atestados los gimnasios
de tantos feos que parecen entrenarse para ello.
Narices inverosímiles,
calvicies irregulares,
panzas de Leviatán,
espinillas, granos, manchas...
sin complejos,
pululando por las calles,
irrumpiendo en probadores
a probarse ropa cara,
ralentizando la marcha de cada peluquería,
deshonrando la fragancia de cada perfumería,
abarrotando
de caretos
los espejos.
Escribe.
No pidas perdón a nadie.
Yo te leo.
Beatriz Largospies, la Rubia,
la de ojos admirables.
Silicona
Yo les echo silicona a las grietas,
echo silicona en el baño,
en la cocina,
en la conciencia.
Yo echo silicona a las grietas
de mi conciencia,
pero nadie de mi clase se la echa
a la conciencia,
pero todos se la echan a las grietas
en el baño,
en la cocina.
La rebeldía se atenúa con los años,
piensan. Dicen
la frase esa del corazón
y la cabeza,
de los veinte años y de los cincuenta,
de la izquierda y la derecha.
Y a mí, escuchándoles,
se me cae la cara de vergüenza.
Les echaría silicona en la lengua, pero no se la echo.
Les digo en su lenguaje
que se han vendido, que venden el futuro
a cambio de trazas de presente,
que llevan un traje usado, zapatos
teledirigidos,
una correa de seda en torno al cuello.
Primero me compadecen,
después se enfadan,
al final me retiran el saludo.
Y el domingo, antes del fútbol,
con su tubo de silicona repasan
sus bañeras.
Last night in Twisted River.
Like Santa Claus,
Paco Cascos is coming
to town.
To the city of Oviedo,
pa´ ser exactos.
Paco Cascos, come on,
qué miedo.
Paco Cascos is coming,
Paco Cascos is back,
come, ohno,
don´t fuck
me, shut up!
¡Calla oh!
¡Nomenó!
¡Nun fai falta otru fartón!
Lo que de verdad importa.
Aprovecho el gel de baño
aun cuando su boca exhala tan solo suspiros aromáticos.
El tubo de pasta de dientes
lo aprieto hasta que desaparece.
Hay pan duro en mi casa
como traído de la Luna por Neil Armstrong.
Conduzco kilos de lentejas a su holocausto
consolándolas con una simple punta de tocino.
(Decenas de yoes aguardan su rancho de hoy
en quince días con castrense disciplina).
Escribo en las cartas que me llegan del banco.
No sé cuánto les debo, los números siempre están
boca abajo.
Y luego salgo y desayuno
zumo de naranja.
Y luego salgo y bebo
vino de La Rioja.
Y luego me encuentro a un amigo
y le invito a una Mahou,
y a otra,
y a otra...
Mi poesía.
Mi poesía es una coliflor silvestre,
una legaña, un moco.
Es una ciudad como Gijón,
es un arrecife
de coral.
Como una geoda, como un trozo de carbón,
como el reflejo de la luna en un charco,
como una borrachera, de repente, un miércoles,
como la sangre coagulada alrededor de un arañazo.
Como una inflorescencia.
Es el análisis de Fourier de un eructo.
Y después viene la gente y me dice
qué bonita flor,
cómo me he reído en tu ciudad,
de sus habitantes;
y les miro sin saber
de qué me están hablando.
A veces vale más no ir que estar de vuelta.
Yo tocaba el ukelele en Oklahoma
mientras tú yacías en una incubadora.
Yo tocaba el ukelele en Oklahoma
mientras tú creías en los Reyes,
mientras tú perseguías mariposas.
Yo tocaba el ukelele en Oklahoma
mientras tú cagabas de pie, la mierda
resbalando por tus níveas pantorrillas.
Yo tocaba el ukelele en Oklahoma
mientras tú aún no sabías lo que es un ukelele,
dónde queda Oklahoma.
Dios, no tenías ni puta idea de nada,
pero vivías una vida apasionante de recuerdos
lacrimógenos, de emociones intensísimas,
de descubrimientos.
Mientras, yo tocaba el ukelele, noche tras noche,
en la maldita Oklahoma de los cojones.
Soy tan idiota que soy cerveza.
Llega un momento en que aspiramos a escribir algo peor.
Oliverio Girondo
Tomo un trago de cerveza
y me quedo gilipollas.
Leo un verso de Girondo
y me desagilipollo.
Tomo un trago de cerveza
y me quedo gilipollas.
Leo un verso de Girondo
no comprendo, leo otro
y me desagilipollo.
Tomo un trago de cerveza
y me quedo gilipollas.
Leo un verso de Girondo
no comprendo, leo otro,
tampoco.
Espero
no haberme
quedado
gilipollas
para siempre.
Paso miedo.
Leo un verso de Girondo
y me desagilipollo.
Tomo un trago de cerveza
y me quedo gilipollas.
Leo un verso de Girondo
no comprendo, leo otro.
Siento que nada
tiene sentido.
Siento que nada
vale la pena.
Tomo un trago de cerveza.
Está buena.
Tomo un trago de cerveza.
Está fría.
Tomo un trago de cerveza.
La vida vale la pena.
Tomo un trago de cerveza.
La vida cobra sentido.
Tomo un trago de cerveza.
...
Tomo un trago de cerveza.
Tomo un trago de cerveza.
¡Coño! ¿y este libro de poesía?
Briznas de vida.
Qué estrecho resquicio narrativo
me has dejado al irte.
Llegué a llamarte "vida mía"
y ahora ya no estás. Después de todo
no eras mía, y yo aplasté bajo ti,
como la hierba bajo un picnic,
mi verdadera vida.
La brizna que al caer la tarde
húmeda y lenta se yergue como un falo
tendría una historia más prometedora
de no ser por los monstruos de la noche, cerniéndose
al acecho de las migas.
Qué estrecho resquicio de vida.
Soneto tú.
Soneto aquel que no chirría nada.
Soneto aquel que come con cubiertos.
Soneto aquel que siempre lleva bragas.
Aquel que besa y deja un ojo abierto.
Soneto aquel que llora y no descansa.
Soneto aquel que llueve y no se moja.
Soneto aquel que ya se ha ido a casa.
Aquel que sabe que es un pichafloja.
Aquel que nunca ríe es un soneto,
es un soneto aquel que no se enfada,
aquel que siempre dice "lo prometo"
es un soneto, aquel que siempre calla
y aquel que siempre habla es un soneto
y el que critica a aquel a sus espaldas.
Sonetos y sonatas,
puristas de la piel, los más abyectos
los libres carceleros del soneto.
Soneto.

Soneto soneto soneto soneto
soneto soneto soneto soneto.
Soneto soneto soneto soneto,
soneto soneto, soneto soneto.
Soneto soneto soneto soneto
soneto soneto soneto soneto,
soneto soneto soneto soneto
soneto soneto soneto, soneto.
Soneto soneto soneto soneto
soneto soneto soneto soneto,
¿soneto soneto soneto soneto?
Soneto soneto, soneto soneto
soneto soneto, soneto soneto
soneto, soneto, soneto... ¡soneto!
Cagüendiez.
Yo soy Dios y mi circunstancia.
(y si no la salvo a ella no me salvo yo)
(y si no la salvo a ella no me salvo yo)
Reina.
Pensé al verla
que era una princesa triste
y le encajé el calzado sin dudarlo.
Después la descalcé
y la besé en la frente.
Y se dejó el teléfono olvidado en mi memoria
mientras se iba
corriendo.
Pero no hay tanta suerte en el mundo
como para que no quepa toda
dentro de lo extraordinario.
Sentía que mi vida cambiaba,
aunque la tuya no cambia y entonces
la mía tampoco.
Tú quieres ver cada mañana un
nuevo rostro entre otras sábanas,
otras paredes.
Yo quise ser desde el principio
Príncipe Azul.
Primero entre los iguales siendo sincero;
azul, hasta el horizonte.
Mis paredes son horizontes azules.
Azules, mis leves sábanas.
Y la sinceridad que es no tener más de una cara.
Primera mañana de vacaciones
Pero la perfección solo la encontramos ebrios,
y desaparece al despertar
Li Po
Primera mañana de vacaciones
suena la alarma:
las siete.
La desconecto
como el asesino que aguarda tras la puerta
con su cuchillo.
Horas después, hay tanta calma en la ducha
que la alcachofa es una nube
de la que cae una fina lluvia
de Primavera.
En el café la leche está caliente,
hoy leo en el periódico
hasta la sección de economía.
Los pobres trabajadores
solo tienen tiempo de leerse los deportes,
¡tan fría está la suya!
Un catavinos lleno
de luz dorada al mediodía,
hoy comeré pescado,
nadie
podrá impedirlo.
Prodigios.

Una niña gira un instante en el aire.
Esa niña es campeona de Europa
de Rock acrobático.
Ese instante el mejor
de una vida
que ella solo
comienza a vivir.
La palabra para todo

dibujo de Sara Palma
mivietnam.blogspot.com
Quien tiene las flores no necesita de Dios.
Alberto Caeiro /Pessoa
mivietnam.blogspot.com
Quien tiene las flores no necesita de Dios.
Alberto Caeiro /Pessoa
Dicen que Dios está por todas partes.
Dios está entre las nubes, y es las nubes
y es el aire, y es la luz.
Dios está entre las plantas, y es la hierba
y es los árboles, y es la luz.
Dios está entre los animales, y es los pájaros,
y es los peces, y es la luz.
Dios está entre la Tierra, y es la tierra,
y es la roca, y es el mar,
y es la luz.
Dios, también, dicen, está entre las personas,
y es el ojo, y es la Historia, y es la Ciencia.
Dios lo es todo; o Dios es la palabra Dios,
la palabra para todo, para los que lo desprecian todo,
para los que no entienden nada.
Dios está entre las nubes, y es las nubes
y es el aire, y es la luz.
Dios está entre las plantas, y es la hierba
y es los árboles, y es la luz.
Dios está entre los animales, y es los pájaros,
y es los peces, y es la luz.
Dios está entre la Tierra, y es la tierra,
y es la roca, y es el mar,
y es la luz.
Dios, también, dicen, está entre las personas,
y es el ojo, y es la Historia, y es la Ciencia.
Dios lo es todo; o Dios es la palabra Dios,
la palabra para todo, para los que lo desprecian todo,
para los que no entienden nada.
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Domingo de Resurrección,
Tréboles
El retrato de Justin Bieber

Justin Bieber canta
Justin Bieber baila
Justin Bieber toca la guitarra
Justin Bieber vive para sus fans
Justin Bieber toca el piano
Justin Bieber sodomiza a su manager
Justin Bieber desayuna Corn Flakes con fibra
Justin Bieber sabe decir Hola Madrit, Hola Barselona, Hola Espania
Justin Bieber se pone una camiseta del Barça y se le ponen los pezones like a rolling stone
Justin Bieber se mete una raya
Justin Bieber llora de alegría
Justin Bieber pega a una viejo con una fusta
Justin Bieber eyacula en su espalda
Justin Bieber firma autógrafos en la FNAC
con la mano de las pajas
Justin Bieber adquiere un rancho en Arizona
y una casa solariega en California
Justin Bieber firma autógrafos en el Corte Inglés de Callao
con la mano de las pajas
Justin Bieber se cree Dios
Justin Bieber se cree una cucaracha
Justin Bieber se cree una muchacha
Justin Bieber se cree Dios
Justin Bieber se cree una garrapata
Justin Bieber lloró el día del terremoto del Japón
Justin Bieber juega con muñecas y ellas hablan con su voz
Justin Bieber participa en un telemaratón
Justin Bieber aparece en el club Disney
Justin Bieber promociona a las Fuerzas Armadas
Justin Bieber lee "El guardián entre el centeno"
Justin Bieber lee "Veinte poemas de amor y una canción desesperada"
Justin Bieber lee "El Principito" y no comprende nada
Justin Bieber lleva gafas cuando lee
Justin Bieber se disfraza de astronauta
Justin Bieber desnuda a una teenager, pero no se le levanta
Justin Bieber conduce drogado un cadillac
Justin Bieber calienta la voz entre bambalinas
Justin Bieber tiene un preparador vocal de etnia afroamericana
Justin Bieber tiene un estilista homosexual
Justin Bieber tiene un mayordomo de las Islas Británicas
Justin Bieber firma autógrafos en Harrod´s
en las rebajas
(...)
Justin Bieber vomita en el baño del Ritz
Justin Bieber en el Barroco te hubieran castrado sin dudarlo
Justin Bieber en el año 2011 te han castrado sin dudarlo
Justin Bieber ve normal lo que le pasa
Justin Bieber cuando tenga treinta años pesará una tonelada
Justin Bieber es romántico
Justin Bieber es sensible
Justin Bieber se atormenta
Justin Bieber dona un millón de dólares a la fundación de Al Gore
contra el cambio climático
Justin Bieber va a rodar una película sobre su vida
Justin Bieber tiene una novia de Kansas
Justin Bieber va a la iglesia
Justin Bieber va al McDonald´s
Justin Bieber va al Starbuck´s
Justin Bieber es el hijo de un minero jubilado
Justin Bieber aún es virgen
Justin Bieber está cansado
Justin Bieber está triste
¿Qué tendrá Justin Bieber?
¿Qué tendrá Justin Bieber
que no tenga yo?
Mientras lo alumbre el día.

Como las sombras de las aves migratorias
cruzando Europa
sobre las carreteras y sobre los tejados
sobre los caminos
y sobre las personas,
atravesando propiedades,
traspasando fronteras,
creciendo y menguando
vertiginosas, remontando
sin esfuerzo acantilados;
apoyándose en el agua y en la tierra,
en línea recta, insensibles
a la orografía, a la agrimensura,
surcando el suelo
mientras lo alumbra el día,
yo te quiero.
Domingo, 10 a.m.

Desperté en mi cama
y había una chica durmiendo
junto a mí. No roncaba
casi,
era como un coche oficial estacionado.
Y hasta desnuda era elegante.
Coño, ayer...
Me hice el dormido,
todavía no me había venido tu nombre a la memoria.
Pero la luz sin cortapisas de mi ventana se estaba portando realmente mal,
como un niño acusica, y aquello era una farsa insostenible.
Se giró, la chica, y al mirarme me dijiste
"Buenos días, no sabía dónde estaba"
y ese empleo tan dulce del pasado me indultó
de prosaicas fechorías.
Solo si interrumpo.

Silencio en la sala, el burro va a hablar.
El primero que hable burro será.
El primero que hable burro será.
El vagón ha llegado a la estación,
fin de la línea, repleto
y los viajeros salen y lo vacían.
Estaba lleno y ahora está vacío.
El último pasajero en salir lo vació,
pero alguien salió el primero.
Por eso digo que el silencio es uno
y las palabras infinitas.
Por eso solo hablo si interrumpo.
Perdona pero no.

A Paco Sevilla, de los Diablos Azules, que recitó con gran éxito su verso:
"La cultura es una flor con gafas"
"La cultura es una flor con gafas"
La cultura no es una flor con gafas.
La cultura no usa gafas
porque ve de puta madre,
ni es una flor
aunque a algunos les adorna.
La cultura se come,
como la fruta;
se planta y crece poco a poco
como los árboles.
Como los robles,
como las hayas,
los abedules, y como,
sí, lo voy a decir,
como los alcornoques
(que están protegidos por una muralla
de corcho
porque su savia es con uve
y está poco elaborada).
La cultura es como las patatas:
subterránea, fea.
No apetece si no te la pelan.
Y si la deseas a veces
no te queda más remedio que pelártela.
Constante gravitatoria.

Si a un satélite le quitan el planeta
en plena noche
ni se entera.
Los satélites se creen que el movimiento es rectilíneo,
aunque parezca una órbita.
Y no seré yo quien se lo niegue,
cada cual tiene derecho a definir lo que es la recta
en su universo.
Pero se nota cuando un satélite se aleja
de su planeta para siempre.
Se sabe cuál es el planeta de la pareja.
El planeta se queda donde está,
pero el satélite
no sabe a dónde va.
Kafkiana madrileña.

Hay una buhardilla encaramada
esperándome
con los ojos puestos,
pícaros, entre mi hambre
y su fachada.
Tiene el suelo abuhardillado,
y el techo, claro,
pero no, no estoy contando una película,
el suelo lo tiene también en ángulo,
es tan aguda.
Es un lugar idóneo para escribir poesía,
matar el tiempo, las cucarachas,
tocar el arpa y pasar frío,
esos guantes que solo tapan una falange,
para pensar en antes...
típico sitio para llorar, y para estar
enamorado de los bares,
salir de noche y madrugar.
Hacer de la bohemia un mero lugar geográfico
que se halla tras millones de escaleras,
en Fuencarral, a la derecha,
frente a un castillo,
a la manera de los setenta en la Chequia comunista,
con esos jerseys de cuello cisne y esas gafotas de pasta,
la única que un buen bohemio debe llevar siempre encima,
y esas katiuskas.
Lo más parecido a Praga es la cocina,
que calculo que en verano estará superpoblada
de turistas.
simple agua

Poemas sobre el desamor
mezclados con poemas sobre los rostros de la gente que se queda dormida
en el metro,
mezclados con poemas sobre el paso del tiempo,
sobre las incipientes arrugas,
la caída del pelo,
sobre las varices,
el whisky,
poemas sobre los recuerdos, y sobre qué pasa con ellos
cuando son como quemaduras recientes,
poemas sobre la muerte
de los abuelos, de los padres,
sobre la soledad,
sobre el silencio,
sobre un niño que llora en el cuerpo de un hombre,
poemas sobre lo que pudo haber sido y no fue ni será,
sobre lo que es, pero de otra manera,
poemas sobre anatomía, sobre física,
sobre psicología,
sobre lingüística,
sobre el parpar de los patos,
sobre unos ojos verdes que han cerrado sus párpados,
sobre los ojos marrones que, aún antes, los cerraron,
sobre unos ojos azules,
sobre unos ojos a punto de llorar,
sobre la oscuridad que causan otros ojos
cerrados, en mi alma, sobre la poca luz que obtiene mi alma de mis ojos
abiertos
de par en par.
Sobre los labios que se echan de menos al hablar,
sobre el sonido del viento, la frescura de la brisa,
el latir del corazón,
la víscera vital que me riega de dolor,
sobre el dolor de ser tu amigo otro latido...
poemas sobre otros poemas, sobre novelas,
sobre canciones, sobre palabras,
sobre letras metempsicóticas,
asesinas,
sobre gemidos, sobre miradas,
sobre besos, sobre caricias,
y sobre lágrimas.
Y todos los poemas diluidos en una lágrima,
y la lágrima evaporándose a la luz de una mirada
como si fuera simple agua,
aunque salada.
El que no se consuela...
Not about me.

This poem is not about me,
I’m not comfortable discussing myself, you see.
I would rather talk about
The sun, the moon and the sky
Or the color of my eyes.
Don’t ask about feelings in my heart,
Let’s talk, instead, about music, plays and art.
I would rather talk about
What I do with my friends when we hang out.
This poem is not about me,
I’m not comfortable discussing myself, you see.
I would rather talk about
Cities, traveling and eating,
Let’s talk about chocolate, Rome and new people, meeting.
I would rather talk about movies and new things
Because they are a great adventure to me.
I would rather talk about
Animals, family and friends,
With that my conversation never ends.
This poem is not about me,
I’m not comfortable discussing myself, you see.
Let’s talk about games,
We will have fun for days.
I would rather talk about those things, you see.
(Este poema es una obra original de Julia Fernández Cortina.)
La vida es dura.

Un poco de ignorancia,
un poco de mierda.
Un poco de ausencia,
un poco de ruido.
Un poco de televisión,
un poco de facebook,
un poco
de
masturbación.
Un poco de alcohol,
un poco de hierba.
Un poco de banda magnética, un poco
de ejercicio.
Un poco de un libro,
un poco de un libro, un poco
de otro.
O
un
poco
de
cariño.
El silencio es uno, las palabras infinitas.

Ella escucha tras la puerta
cualquier ruido.
Ve con esos ojos verdes
en la oscuridad,
a través de las paredes,
cuando en el silencio que se han dado
no quiere ver lo que ve
y los cierra.
Él no hace ni un sonido
también escucha.
Casi no respira, no se mueve,
no susurra nada
a nadie. Oye sus propios latidos
y cree que son los de ella.
O cree que son sus latidos y son de ella...
no puede saberlo, sabe
que son los mismos latidos;
pero no sabe,
ni ella sabe,
que sus silencios también son el mismo.
La de Dios es Cristo.

Que Tú existes
no lo podemos saber
y por eso se supone que tenemos que creer.
Bien, yo lo creeré
si insistes.
El facebook como colerético.

Estoy mejor, ahora.
Me voy haciendo a la idea
de no tenerte ya más
para mí solo.
Sin embargo,
no verte, no hablar contigo...
los trucos tradicionales
para olvidar el amor no
correspondido, reconozco
que en esta época vacía,
de cinismo virtual,
a veces, se desbaratan.
Porque te busco como el alcohólico
que en el bar cada mañana
entra a tomarse un chupito;
y aun sin buscarte te encuentro
en esa azul gilipollez que es
el facebook.
Donde todos los idiotas airean sus idioteces
para que alguien, cualquiera,
las "comente".
Donde hay tanta amistad que no se entiende que haya guerras,
o quizá donde se muestra más
descarnadamente, de verdad,
la auténtica soledad.
Y sí, sí, lo reconozco:
yo te sigo por el mundo cibernético
aunque sé que lo que encuentre me hará daño,
y me quema imaginarte, esto sí es tradicional,
revolcándote en un chat,
jajajaja,
con algún otro.
Par-par.

No sé si los patos parpadean.
Yo parpadeo,
tú parpadeas,
él parpadea,
pero no sé si los patos
parpadean.
Parpan seguro, los he oído,
pero no he visto
jamás
parpadear a un pato.
Yo no lo he visto,
tú no lo has visto,
él no lo ha visto.
¿Hay que deducir, quizá,
que los anátidos,
cua, cua,
no tienen párpados?
Nada más lejos
de la
realidad.
Corrió el rumor hace tiempo
de que el parpar de los patos
no tenía eco.
Esto es absurdo, mas no infundado,
pues su eco no lo escuchan normalmente los humanos.
El sonido es una onda,
y la longitud de la onda del grito pato
es similar a la distancia entre los oídos,
(el diámetro de nuestro cráneo)
por eso no lo captamos.
Quizá los patos parpadean.
Yo parpadeo,
tú parpadeas,
él parpadea.
¿Por qué no el pato?¿No será
que las frecuencias de parpadeo
pato y humano
son similares
y al parpadear se solapan?
Hay que pensar las cosas un par
de veces al menos. Un par.
Cua, cua.
http://www.acoustics.salford.ac.uk/acoustics_info/duck/media/trans.wav
Sólo eso:

Sólo eso:
unos ojos pendientes de los míos,
y en ellos, descifrándose,
la clave venturosa de la vida.
José Manuel Caballero Bonald
unos ojos pendientes de los míos,
y en ellos, descifrándose,
la clave venturosa de la vida.
José Manuel Caballero Bonald
Sí que es verdad que hay una clave venturosa
de la vida, y unos indubitables rudimentos
de la felicidad.
Yo he escrito mucho sobre unos ojos verdes,
sobre una sonrisa alegre,
sobre qué pasa cuando dones tales
se me dedican.
Pero los ojos, Caballero, parpadean.
Tú lo sabrás mejor que yo
y tales dones se te retiran.
Entonces queda otra cosa diferente del vacío,
queda la ausencia,
que es uno de los indubitables rudimentos de la tristeza.
Por eso hablé hace tiempo del amor
y lo llamé la insensatez suprema.
Irrenunciable, como el camino mismo de la vida,
que lleva inexorable hasta el vacío, esta vez sí,
y que quizá a veces linda
con unos ojos verdes que te miran
y te hacen creer en dioses y porvenires
y en la felicidad, como quizá sorprenda al condenado,
no sé, no he estado, (todavía),
la silla eléctrica
cuando se sienta por mullida.
Me estoy quedando afórico.
Ir solo a un recital de poesía
es una escenificación
de la soledad excesiva.
es una escenificación
de la soledad excesiva.
El sufrimiento no procede.
Otra vez soy el tiempo que me queda.
José Manuel Caballero Bonald
José Manuel Caballero Bonald
Hay un día malo junto a uno bueno,
pero ambos amanecen,
ambos anochecen,
y para mí no habrá más días
que los que dure el rítmico espasmo de la víscera,
por lo tanto y, si
los malos días lo son por la certeza
de que han de venir peores,
dada nuestra fugacidad,
nuestra capacidad para morirnos de repente,
ni siquiera.
Resbalando por la borda.

Ese borracho que juega a la tragaperras, su caña en la barra del bar, que cambia billetes de veinte euros como si realmente crecieran en los árboles, que trata de aparentar seriedad, control, autodominio... que no está huyendo de ningún sitio; que trata de aparentar que la vida no le ha dado una patada en las costillas, que no le importa si tú le amas o no, porque siempre puede hacerse el hombre con los camareros, que están (un poco solo) sorprendidos, y a estas alturas han visto ya de todo, y saben que asisten a un naufragio desde que el borracho quiso pagar la caña y pidió monedas en vez de billetes en la vuelta, y se giró y enfiló la máquina (jugaba doble, los euros desaparecían como eslabones de la cadena de un ancla resbalando por la borda...
Poeta.
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Son cosinas,
Tréboles
Bisutería.

Me asusta cuánto
hay -ay...-
de tu silencio
en cada palabra mía,
cuánto silencio tuyo
puro,
ocultan mis palabras.
Me asusta que tu silencio
sea más largo
incluso
que mis palabras,
que mis palabras se engarcen,
como bisutería
en una sola sortija
infinitamente silenciosa.
Que me oigas como un ruido.
Y entonces callo yo. Solo un resuello, aterrado,
al contrario que los animales,
esperando, temiendo
que tu silencio no acabe,
que mis palabras nunca
lo hayan interrumpido.
Que tu silencio sea el mismo
de siempre, el mismo silencio
que, antes de conocerte,
-cuando no me conocías-
me parecía inofensivo.
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