martes, 14 de abril de 2009

Ya casi no me afecta.



El miedo de no saber
ni tan siquiera cuáles
son las preguntas menos insignificantes.
De que lo que me ocupa,
lo que hace que cada mañana
me duelan las mandíbulas por masticar mis dientes
no sea lo que me importará cuando no tenga tiempo
ni tan siquiera
que masticar.
Que nada importe,
ni tan siquiera nada.
Que salga por la puerta como un rayo de luz
y no ilumine a nadie.
Que mi letra debería ser soluble en agua dulce
y fría, no en lágrimas,
ni tan siquiera suyas,
y más pequeña.

8 comentarios:

  1. Siempre iluminarás a alguien.
    Mientras escribas al menos

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  2. puesto que no se que es el albedo no se cual es la clave.

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  3. ¿Se habrá trasladado él/ella a la Calle de la Alegría?....
    Si este poeta fuese realmente un tonto se consolaría pensando que la historia de ella finalmente sería el reflejo de un tango, de esos en los que la chica acaba en "la mala vida"....Tampoco me lo imagino como el de "Tomo y Obligo"...Y desde luego espero que no corra a su casa a guarecerse
    Éste es de los que "viven", así que se cuide del sol

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  4. Eres menos oscuro y opaco de lo que tu te crees. Tienes mas albedo de lo que piensas ( ya se que es el albedo ya se cual es la clave)

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  5. albedo.

    (Del lat. albēdo, blancura).


    1. m. Fís. Razón entre la energía luminosa que difunde por reflexión una superficie y la energía incidente.

    No es mi albedo, es el de los demás.

    Besos, anónimo.

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