lunes, 26 de septiembre de 2011

Ser tan idiota



Hay que sentir que el día está arrugado
para tratar de alisarlo en un cuaderno
y que la Tierra gira haciendo un ruido
que se percibe al escucharlo en el silencio.

Que las palabras tienen gatos encerrados
que al abrigarlas huyen, sorprendentes,
y sorprenderse como un niño entre palomas
que baten alas de maíz sobre sartenes.

Hay que estar loco solo a ratos
para escribir poemas que sean cuerdos,
saber cuál es, de los dos pies, el pie derecho,
después ponerle un cómodo zapato izquierdo.

La vida es hoy un bólido de hielo
y para vernos hace falta microscopio,
es una lente lenta, la poesía,
porque es precisa y porque necesita tiempo.

Para escribir poemas hoy en día, como siempre,
hay que leer mucho, andar muchísimo,
saber cambiar por un último verso diez mil versos penúltimos,
mirarse en el espejo y hacerse las preguntas sin respuesta,
para vivir en puño y letra.

Hay que tener tan solo una certeza, entre mil dudas,
de ser poeta.

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