
He estado derrochando gotas de sudor al sol,
en la playa, y lágrimas cerca de las barras de los bares.
He sentido que el tiempo había pasado como un río subterráneo.
La luz del verano se ha vuelto estroboscópica
y ahora el otoño llega con la lluvia y con las hojas de los árboles
enseñándome a caer menos deprisa.
Como el paracaídas consuela a un abatido aviador
que vuelve a la infantería.