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Mostrando entradas de octubre, 2013

el filtro del genio

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El hígado de Lou Reed murió en mayo.
Extrajeron al maltratado órgano en un quirófano cualquiera de la Gran Manzana. Fue a parar a una bandeja de metal fuera de la vista de todos, excepto la de la enfermera absorta que pensaba vaguedades mientras sus blancos zuecos desapercibidos materializaban el cortejo fúnebre. El recipiente de la ingratitud humana es el vasto mundo.
Solo Lou Reed, al despertar, notó que el dinosaurio
ya no seguía allí.

39, y aún

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At 66 just learning how to take care of my body Allen Ginsberg
39, y aún se le suponen a mi cuerpo facultades poderosas que la Naturaleza ¿en su gran sabiduría? hace transparentar en nosotros, mientras dura la famosa juventud, como el aire ante los ojos.
Aquella camarera me ofrece una tapa de torreznos duros, correosos como un cocodrilo de 100 años. Mis supuestos dientes sonríen mi supuesto estómago se regocija y vierte sobre sus pliegues un orgasmo de ácido clorhídrico. Tal vez podría engendrar con ella un hijo, eso estaría bien. Él masticaría mi edad hasta hacerla cenizas. Pablo Cortina, asúmelo, un torrezno puede ser la piedra extraída de tu locura.

Aullido, (pero a Miguel Gila)

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Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura,hambrientas histéricas desnudas, arrastrándose por las barriadas de los gitanos al amanecer en busca de un colérico pinchazo.
Y aún éramos niños que jugaban a fumar tabaco a comprar cartones de tabaco y a vender cigarrillos sueltos en el patio de la cárcel que los supervivientes del franquismo llamaban instituto. Que recibían las hostias en todas y cada una de sus sagradas formas. Que se ponían en fila en las aulas sin calefacción de los suburbios para aprehender la parte más violenta de la instrucción adulta. Que hablaban entre ellos tapándose la boca y los oídos y aún así los ojos de la complicidad contaban sus historias. Que hacía cola para humedecer sus ojos de pura rabia y aprendían a odiar el poder establecido con sus pálidas mejillas enrojecidas por el guantazo del maestro que al mismo tiempo empolvaba sus tiernas faces con polvo blanco de tiza precursora como el maquillador de una película de zombies. Que abandonaron las …

La página en blanco, o el campo de Higgs

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El poema sería el punto de equilibrio entre dos universos poéticos.

La clave del poema es que su carga poética sea cero, de modo que cualquier carga -poética-, positiva o negativa, lo desestabilice; dando así lugar a un big bang del que surja un universo poético.

Podemos decir que los poetas tienen carga poética positiva, ya que generan poesía, y que los lectores tienen carga negativa, o carga anti poética, ya que la demandan. También podríamos decirlo al revés, dado que es una cuestión de mera nomenclatura, o de punto de vista, como ocurre con la materia y la antimateria, o con las cargas positiva y negativa del electromagnetismo. De cualquier modo, el punto de equilibrio, el ¨cero poético¨ sería el mismo: el poema.

Parece paradójico, pero dentro de los límites de la analogía no lo es. El poema como equilibrio naturalmente inestable, como singularidad, como objeto literario que encierra mundos gemelos a cada lado de sí. Tan infinito uno en sus interpretaciones como insondable su opu…