Frotarme, arrancar. Aplacándose
Una lágrima en cada músculo,
en cada poro.
En cada roce la salinidad
de un mar
en mis dedos.
Frotarme unos ojos hasta sangrar
que están secos.
Arrancar la costra buscando las lágrimas.
Lágrimas
de cualquier color.
Amor coagulándome ante tus ojos,
sangre aplacándose.
Te convierto en estatua de sal.
Sed del Leteo,
que termina al primer sorbo.
Llévame, distancia,
lejos.
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De llover y parar
¿ Este día va a ser como ayer? ¿De llover y parar, parar y llover?
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¿ Este día va a ser como ayer? ¿De llover y parar, parar y llover?
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Somos gotas de agua, o trozos de piedra, o aire en burbuja, o granos de arena. O hojas de hierba. O lo que tú quieras ser. Si qui...

La manera de expresar el olvido, el olvídame, es perfecta. El poema es muy curioso, es muy vehemente. Claro que puedo imaginar la sed del Mnemósine y sería para volverse loco. Me encanta tu versatilidad escribiendo.
ResponderEliminarNená
Esos dos versos finales, "Llévame, distancia, lejos.", tienen madera para quedar en la historia de la literatura española. Mark my words.
ResponderEliminartréboles... me empiezo a aficionar a ellos
ResponderEliminarMe encanta poder reencontrarme con la mitología y sus metáforas escondidas en tus tréboles. Me gusta.
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