martes, 21 de octubre de 2008

Pathos.



Hoy
he visto llorando un pato:
cuáa, cuáa,
cuán desgraciado soy,
cuáa...


su triste parpar carece de eco entre los humanos,
que lo preparan al horno,
que lo reducen a almohada,
que lo confinan en lata
confitado, o con cointreau
a la naranja...
patética contrariedad,
cuáa;
sin parpadear.


Sobre su estanque de plata
entreoí hoy los ecos de un planto de ánade onírico,
de pato proteico,
de magret sangriento
de oporto.
Y junto a él, paradójicos,
tan sordos como los hombres,
como el albaricoquero cómplice,
e inermes, su guarnición de orejones.

4 comentarios:

  1. Vaya, hombre. Ahora voy a estar salivando hasta la hora de comer.

    Por otro lado, esto me trae a la memoria la gota de sangre de pato de Poeta en Nueva York.

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  2. tengounacasasoleada21 de octubre de 2008, 18:48

    cua cua cuacuacua cua cuaaaa cucucucuacaca.cua cuacuacua cua cacaca cucua cuacua.Cua, cua cuacua cucucucua a a a aaaaa.
    ( Traducelo si quieres)

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