
Desenamorarme de ti, hoy por hoy,
me llevaría tres días sin hablarte.
Y cualquiera que lea esto
que no juegue con muñecas
me recomendaría hacerlo.
Me diría: Hey, tío, ¿a qué esperas?
huye de ella mientras puedas.
Tengo la misma sensación que un alpinista
muriéndose de frío en el Annapurna,
el sueño que lleva a la muerte es así de sugestivo.
Eres una droga dulce, como todas,
y como todos los sucios drogadictos
yo creo que te tengo controlada,
pero no puede ser cierto, porque estoy
empezando a odiar
a mis amigos,
que me dicen: Hey, tío, ¿a qué esperas?
huye de ella mientras puedas.