Primera mañana de vacaciones


Pero la perfección solo la encontramos ebrios,
y desaparece al despertar

Li Po

Primera mañana de vacaciones
suena la alarma:
las siete.
La desconecto
como el asesino que aguarda tras la puerta
con su cuchillo.

Horas después, hay tanta calma en la ducha
que la alcachofa es una nube
de la que cae una fina lluvia
de Primavera.

En el café la leche está caliente,
hoy leo en el periódico
hasta la sección de economía.
Los pobres trabajadores
solo tienen tiempo de leerse los deportes,
¡tan fría está la suya!

Un catavinos lleno
de luz dorada al mediodía,
hoy comeré pescado,
nadie
podrá impedirlo.

Prodigios.




Una niña gira un instante en el aire.
Esa niña es campeona de Europa
de Rock acrobático.
Ese instante el mejor
de una vida
que ella solo
comienza a vivir.

La palabra para todo


dibujo de Sara Palma
mivietnam.blogspot.com



Quien tiene las flores no necesita de Dios.

Alberto Caeiro /Pessoa

Dicen que Dios está por todas partes.
Dios está entre las nubes, y es las nubes
y es el aire, y es la luz.
Dios está entre las plantas, y es la hierba
y es los árboles, y es la luz.
Dios está entre los animales, y es los pájaros,
y es los peces, y es la luz.
Dios está entre la Tierra, y es la tierra,
y es la roca, y es el mar,
y es la luz.

Dios, también, dicen, está entre las personas,
y es el ojo, y es la Historia, y es la Ciencia.

Dios lo es todo; o Dios es la palabra Dios,
la palabra para todo, para los que lo desprecian todo,

para los que no entienden nada.

El retrato de Justin Bieber


Justin Bieber canta
Justin Bieber baila
Justin Bieber toca la guitarra
Justin Bieber vive para sus fans
Justin Bieber toca el piano
Justin Bieber sodomiza a su manager
Justin Bieber desayuna Corn Flakes con fibra
Justin Bieber sabe decir Hola Madrit, Hola Barselona, Hola Espania
Justin Bieber se pone una camiseta del Barça y se le ponen los pezones like a rolling stone
Justin Bieber se mete una raya
Justin Bieber llora de alegría
Justin Bieber pega a una viejo con una fusta
Justin Bieber eyacula en su espalda
Justin Bieber firma autógrafos en la FNAC
con la mano de las pajas
Justin Bieber adquiere un rancho en Arizona
y una casa solariega en California
Justin Bieber firma autógrafos en el Corte Inglés de Callao
con la mano de las pajas
Justin Bieber se cree Dios
Justin Bieber se cree una cucaracha
Justin Bieber se cree una muchacha
Justin Bieber se cree Dios
Justin Bieber se cree una garrapata
Justin Bieber lloró el día del terremoto del Japón
Justin Bieber juega con muñecas y ellas hablan con su voz
Justin Bieber participa en un telemaratón
Justin Bieber aparece en el club Disney
Justin Bieber promociona a las Fuerzas Armadas
Justin Bieber lee "El guardián entre el centeno"
Justin Bieber lee "Veinte poemas de amor y una canción desesperada"
Justin Bieber lee "El Principito" y no comprende nada
Justin Bieber lleva gafas cuando lee
Justin Bieber se disfraza de astronauta
Justin Bieber desnuda a una teenager, pero no se le levanta
Justin Bieber conduce drogado un cadillac
Justin Bieber calienta la voz entre bambalinas
Justin Bieber tiene un preparador vocal de etnia afroamericana
Justin Bieber tiene un estilista homosexual
Justin Bieber tiene un mayordomo de las Islas Británicas
Justin Bieber firma autógrafos en Harrod´s
en las rebajas
(...)
Justin Bieber vomita en el baño del Ritz
Justin Bieber en el Barroco te hubieran castrado sin dudarlo
Justin Bieber en el año 2011 te han castrado sin dudarlo
Justin Bieber ve normal lo que le pasa
Justin Bieber cuando tenga treinta años pesará una tonelada
Justin Bieber es romántico
Justin Bieber es sensible
Justin Bieber se atormenta
Justin Bieber dona un millón de dólares a la fundación de Al Gore
contra el cambio climático
Justin Bieber va a rodar una película sobre su vida
Justin Bieber tiene una novia de Kansas
Justin Bieber va a la iglesia
Justin Bieber va al McDonald´s
Justin Bieber va al Starbuck´s
Justin Bieber es el hijo de un minero jubilado
Justin Bieber aún es virgen
Justin Bieber está cansado
Justin Bieber está triste

¿Qué tendrá Justin Bieber?

¿Qué tendrá Justin Bieber
que no tenga yo?

Mientras lo alumbre el día.


Como las sombras de las aves migratorias
cruzando Europa
sobre las carreteras y sobre los tejados
sobre los caminos
y sobre las personas,
atravesando propiedades,
traspasando fronteras,
creciendo y menguando
vertiginosas, remontando
sin esfuerzo acantilados;
apoyándose en el agua y en la tierra,
en línea recta, insensibles
a la orografía, a la agrimensura,
surcando el suelo
mientras lo alumbra el día,
yo te quiero.

Domingo, 10 a.m.


Desperté en mi cama
y había una chica durmiendo
junto a mí. No roncaba
casi,
era como un coche oficial estacionado.
Y hasta desnuda era elegante.
Coño, ayer...
Me hice el dormido,
todavía no me había venido tu nombre a la memoria.
Pero la luz sin cortapisas de mi ventana se estaba portando realmente mal,
como un niño acusica, y aquello era una farsa insostenible.
Se giró, la chica, y al mirarme me dijiste
"Buenos días, no sabía dónde estaba"
y ese empleo tan dulce del pasado me indultó
de prosaicas fechorías.

Solo si interrumpo.


Silencio en la sala, el burro va a hablar.
El primero que hable burro será.


El vagón ha llegado a la estación,
fin de la línea, repleto
y los viajeros salen y lo vacían.
Estaba lleno y ahora está vacío.
El último pasajero en salir lo vació,
pero alguien salió el primero.

Por eso digo que el silencio es uno
y las palabras infinitas.

Por eso solo hablo si interrumpo.

Perdona pero no.


A Paco Sevilla, de los Diablos Azules, que recitó con gran éxito su verso:
"La cultura es una flor con gafas"



La cultura no es una flor con gafas.
La cultura no usa gafas
porque ve de puta madre,
ni es una flor
aunque a algunos les adorna.

La cultura se come,
como la fruta;
se planta y crece poco a poco
como los árboles.
Como los robles,
como las hayas,
los abedules, y como,
sí, lo voy a decir,
como los alcornoques
(que están protegidos por una muralla
de corcho
porque su savia es con uve
y está poco elaborada).

La cultura es como las patatas:
subterránea, fea.
No apetece si no te la pelan.
Y si la deseas a veces
no te queda más remedio que pelártela.

Constante gravitatoria.


Si a un satélite le quitan el planeta
en plena noche
ni se entera.
Los satélites se creen que el movimiento es rectilíneo,
aunque parezca una órbita.
Y no seré yo quien se lo niegue,
cada cual tiene derecho a definir lo que es la recta
en su universo.
Pero se nota cuando un satélite se aleja
de su planeta para siempre.
Se sabe cuál es el planeta de la pareja.
El planeta se queda donde está,
pero el satélite
no sabe a dónde va.

Kafkiana madrileña.


Hay una buhardilla encaramada
esperándome
con los ojos puestos,
pícaros, entre mi hambre
y su fachada.

Tiene el suelo abuhardillado,
y el techo, claro,
pero no, no estoy contando una película,
el suelo lo tiene también en ángulo,
es tan aguda.

Es un lugar idóneo para escribir poesía,
matar el tiempo, las cucarachas,
tocar el arpa y pasar frío,
esos guantes que solo tapan una falange,
para pensar en antes...
típico sitio para llorar, y para estar
enamorado de los bares,
salir de noche y madrugar.

Hacer de la bohemia un mero lugar geográfico
que se halla tras millones de escaleras,
en Fuencarral, a la derecha,
frente a un castillo,
a la manera de los setenta en la Chequia comunista,
con esos jerseys de cuello cisne y esas gafotas de pasta,
la única que un buen bohemio debe llevar siempre encima,
y esas katiuskas.

Lo más parecido a Praga es la cocina,
que calculo que en verano estará superpoblada
de turistas.

simple agua


Poemas sobre el desamor
mezclados con poemas sobre los rostros de la gente que se queda dormida
en el metro,
mezclados con poemas sobre el paso del tiempo,
sobre las incipientes arrugas,
la caída del pelo,
sobre las varices,
el whisky,
poemas sobre los recuerdos, y sobre qué pasa con ellos
cuando son como quemaduras recientes,
poemas sobre la muerte
de los abuelos, de los padres,
sobre la soledad,
sobre el silencio,
sobre un niño que llora en el cuerpo de un hombre,
poemas sobre lo que pudo haber sido y no fue ni será,
sobre lo que es, pero de otra manera,
poemas sobre anatomía, sobre física,
sobre psicología,
sobre lingüística,
sobre el parpar de los patos,
sobre unos ojos verdes que han cerrado sus párpados,
sobre los ojos marrones que, aún antes, los cerraron,
sobre unos ojos azules,
sobre unos ojos a punto de llorar,
sobre la oscuridad que causan otros ojos
cerrados, en mi alma, sobre la poca luz que obtiene mi alma de mis ojos
abiertos
de par en par.
Sobre los labios que se echan de menos al hablar,
sobre el sonido del viento, la frescura de la brisa,
el latir del corazón,
la víscera vital que me riega de dolor,
sobre el dolor de ser tu amigo otro latido...
poemas sobre otros poemas, sobre novelas,
sobre canciones, sobre palabras,
sobre letras metempsicóticas,
asesinas,
sobre gemidos, sobre miradas,
sobre besos, sobre caricias,
y sobre lágrimas.
Y todos los poemas diluidos en una lágrima,
y la lágrima evaporándose a la luz de una mirada
como si fuera simple agua,
aunque salada.

El que no se consuela...


La felicidad no depende del color de los semáforos,
sino de la prisa que tengamos.

Not about me.




This poem is not about me,
I’m not comfortable discussing myself, you see.

I would rather talk about
The sun, the moon and the sky
Or the color of my eyes.
Don’t ask about feelings in my heart,
Let’s talk, instead, about music, plays and art.
I would rather talk about
What I do with my friends when we hang out.

This poem is not about me,
I’m not comfortable discussing myself, you see.
I would rather talk about
Cities, traveling and eating,
Let’s talk about chocolate, Rome and new people, meeting.
I would rather talk about movies and new things
Because they are a great adventure to me.
I would rather talk about
Animals, family and friends,
With that my conversation never ends.

This poem is not about me,
I’m not comfortable discussing myself, you see.

Let’s talk about games,
We will have fun for days.
I would rather talk about those things, you see.


(Este poema es una obra original de Julia Fernández Cortina.)

La vida es dura.


Un poco de ignorancia,
un poco de mierda.
Un poco de ausencia,
un poco de ruido.
Un poco de televisión,
un poco de facebook,
un poco
de
masturbación.
Un poco de alcohol,
un poco de hierba.
Un poco de banda magnética, un poco
de ejercicio.
Un poco de un libro,
un poco de un libro, un poco
de otro.

O
un
poco
de
cariño.

El silencio es uno, las palabras infinitas.


Ella escucha tras la puerta
cualquier ruido.
Ve con esos ojos verdes
en la oscuridad,
a través de las paredes,
cuando en el silencio que se han dado
no quiere ver lo que ve
y los cierra.
Él no hace ni un sonido
también escucha.
Casi no respira, no se mueve,
no susurra nada
a nadie. Oye sus propios latidos
y cree que son los de ella.
O cree que son sus latidos y son de ella...
no puede saberlo, sabe
que son los mismos latidos;
pero no sabe,
ni ella sabe,
que sus silencios también son el mismo.

La de Dios es Cristo.


Que Tú existes
no lo podemos saber
y por eso se supone que tenemos que creer.
Bien, yo lo creeré
si insistes.

El facebook como colerético.


Estoy mejor, ahora.
Me voy haciendo a la idea
de no tenerte ya más
para mí solo.

Sin embargo,

no verte, no hablar contigo...
los trucos tradicionales
para olvidar el amor no
correspondido, reconozco
que en esta época vacía,
de cinismo virtual,
a veces, se desbaratan.

Porque te busco como el alcohólico
que en el bar cada mañana
entra a tomarse un chupito;
y aun sin buscarte te encuentro
en esa azul gilipollez que es
el facebook.

Donde todos los idiotas airean sus idioteces
para que alguien, cualquiera,
las "comente".

Donde hay tanta amistad que no se entiende que haya guerras,
o quizá donde se muestra más
descarnadamente, de verdad,
la auténtica soledad.

Y sí, sí, lo reconozco:
yo te sigo por el mundo cibernético
aunque sé que lo que encuentre me hará daño,
y me quema imaginarte, esto sí es tradicional,
revolcándote en un chat,
jajajaja,
con algún otro.

Par-par.


No sé si los patos parpadean.

Yo parpadeo,
tú parpadeas,
él parpadea,

pero no sé si los patos
parpadean.

Parpan seguro, los he oído,
pero no he visto
jamás
parpadear a un pato.

Yo no lo he visto,
tú no lo has visto,
él no lo ha visto.

¿Hay que deducir, quizá,
que los anátidos,
cua, cua,
no tienen párpados?

Nada más lejos
de la
realidad.


Corrió el rumor hace tiempo
de que el parpar de los patos
no tenía eco.
Esto es absurdo, mas no infundado,
pues su eco no lo escuchan normalmente los humanos.
El sonido es una onda,
y la longitud de la onda del grito pato
es similar a la distancia entre los oídos,
(el diámetro de nuestro cráneo)
por eso no lo captamos.

Quizá los patos parpadean.

Yo parpadeo,
tú parpadeas,
él parpadea.

¿Por qué no el pato?¿No será
que las frecuencias de parpadeo
pato y humano
son similares
y al parpadear se solapan?
Hay que pensar las cosas un par
de veces al menos. Un par.
Cua, cua.

http://www.acoustics.salford.ac.uk/acoustics_info/duck/media/trans.wav

Sólo eso:


Sólo eso:
unos ojos pendientes de los míos,
y en ellos, descifrándose,

la clave venturosa de la vida.

José Manuel Caballero Bonald

Sí que es verdad que hay una clave venturosa
de la vida, y unos indubitables rudimentos
de la felicidad.
Yo he escrito mucho sobre unos ojos verdes,
sobre una sonrisa alegre,
sobre qué pasa cuando dones tales
se me dedican.
Pero los ojos, Caballero, parpadean.
Tú lo sabrás mejor que yo
y tales dones se te retiran.
Entonces queda otra cosa diferente del vacío,
queda la ausencia,
que es uno de los indubitables rudimentos de la tristeza.
Por eso hablé hace tiempo del amor
y lo llamé la insensatez suprema.
Irrenunciable, como el camino mismo de la vida,
que lleva inexorable hasta el vacío, esta vez sí,
y que quizá a veces linda
con unos ojos verdes que te miran
y te hacen creer en dioses y porvenires
y en la felicidad, como quizá sorprenda al condenado,
no sé, no he estado, (todavía),
la silla eléctrica
cuando se sienta por mullida.

Me estoy quedando afórico.

Ir solo a un recital de poesía
es una escenificación
de la soledad excesiva.

El sufrimiento no procede.


Otra vez soy el tiempo que me queda.
José Manuel Caballero Bonald

Hay un día malo junto a uno bueno,
pero ambos amanecen,
ambos anochecen,
y para mí no habrá más días
que los que dure el rítmico espasmo de la víscera,
por lo tanto y, si
los malos días lo son por la certeza
de que han de venir peores,
dada nuestra fugacidad,
nuestra capacidad para morirnos de repente,
ni siquiera.

Resbalando por la borda.


Ese borracho que juega a la tragaperras, su caña en la barra del bar, que cambia billetes de veinte euros como si realmente crecieran en los árboles, que trata de aparentar seriedad, control, autodominio... que no está huyendo de ningún sitio; que trata de aparentar que la vida no le ha dado una patada en las costillas, que no le importa si tú le amas o no, porque siempre puede hacerse el hombre con los camareros, que están (un poco solo) sorprendidos, y a estas alturas han visto ya de todo, y saben que asisten a un naufragio desde que el borracho quiso pagar la caña y pidió monedas en vez de billetes en la vuelta, y se giró y enfiló la máquina (jugaba doble, los euros desaparecían como eslabones de la cadena de un ancla resbalando por la borda...

Poeta.


Yo, que lo escribí, lo sé;
y el que no lo sabe no lo lee.

Bisutería.


Me asusta cuánto
hay -ay...-
de tu silencio
en cada palabra mía,
cuánto silencio tuyo
puro,
ocultan mis palabras.
Me asusta que tu silencio
sea más largo
incluso
que mis palabras,
que mis palabras se engarcen,
como bisutería
en una sola sortija
infinitamente silenciosa.
Que me oigas como un ruido.
Y entonces callo yo. Solo un resuello, aterrado,
al contrario que los animales,
esperando, temiendo
que tu silencio no acabe,
que mis palabras nunca
lo hayan interrumpido.
Que tu silencio sea el mismo
de siempre, el mismo silencio
que, antes de conocerte,
-cuando no me conocías-
me parecía inofensivo.

Aquellas lluvias. (Villancico)


Voy a ver quién ha nacido
al portal de mi vecino.
Quién ha nacido, quién,
para estar entretenidos
se preguntan los pastores
en Belén.

En seguida los rumores
y las exageraciones.
Quién ha nacido, quién,
para estar entretenidos
se preguntan los pastores
en Belén.

El neo-nato es especial,
la virgen se quedó igual.
Quién ha nacido, quién,
para estar entretenidos
se preguntan los pastores
en Belén.

Una estrella imaginaria
en órbita geoestacionaria.
Quién ha nacido, quién,
para estar entretenidos
se preguntan los pastores
en Belén.

Si lo del ángel es cierto,
dos híbridos a cubierto.
Quién ha nacido, quién,
para estar entretenidos
se preguntan los pastores
en Belén.

Han llegado tres ancianos
que además de reyes, magos.
Quién ha nacido, quién,
para estar entretenidos
se preguntan los pastores
en Belén.

El carpintero es un santo.
Sin fe, con fe no lo es tanto.
Quién ha nacido, quién,
para estar entretenidos
se preguntan los pastores
en Belén.

Cabecita incandescente,
el milagro es pan reciente.
Quién ha nacido, quién,
para estar entretenidos
se preguntan los pastores
en Belén.

Se despejó la incógnita,
hijo de Dios en persona.
Quién ha nacido, quién,
para estar entretenidos
se preguntan los pastores
en Belén.

Como no tenemos tele
cada noticia, el telele.
Quién ha nacido, quién,
para estar entretenidos
se preguntan los pastores
en Belén.

Sería un juego intrascendente,
si lo olvidara la gente.
Quién ha nacido, quién,
para estar entretenidos
se preguntan los pastores
en Belén.

Emociones aritméticas.


Dame tu tristeza
si no tienes alegría.
Si no tienes alegría tomaré
la alegría y la tristeza
que me des.

Dame tu alegría y tu tristeza.

Dame, sola, tu alegría
si es que no tienes tristeza,
y si quieres que sea yo quien se la quede.
Y si tienes alegría y tristeza
dame alegría y tristeza,
alegría y tristeza,
alegría y tristeza.
No me des solo tristeza
si te sobra alegría,
pero no te apetece que sea yo el que la vea.

Porque tu alegría, a mí,
me alegra,
porque, a mí,
tu tristeza me entristece.

Emociones aritméticas.

Alegría más alegría es el doble de alegría

y tristeza más tristeza es la mitad,

o tristeza compartida,

como un menos por un menos es un más.


Emociones aritméticas,
las que se pueden contar.

Dame tu alegría y tu tristeza. Mi alegría,
de las dos, aliviará
la que te pesa.

(Yo).


Mientras trata de coger las monedas de la barra
con los dedos húmedos, sin uñas,
el camarero solo piensa en las miserias de su oficio,
en el tiempo que ha perdido de su vida recogiendo
otras monedas aferradas a esa superficie,
lisa. Piensa
en sus manos infantiles, que cogían cualquier cosa a la primera,
en que no es menos inteligente que ésos,
al otro lado del laburo.
Piensa en idealizadas oficinas, con despachos,
persianas venecianas, máquina de café,
tiempos muertos en los que no hay nada,
pero nada que hacer.
Piensa que su vida hubiera sido de otra forma
si no hubiera sido como es,
y que le duele la rodilla, y que ya no oye bien
-la cafetera no perdona-
y que aún le quedan años para la jubilación
y ya no puede más ahora.
Y en sus hijos, que no estudian tanto como deberían.
Pero no le compadezco, porque sé que no hace falta.
Sé que hay otros gestos en las vidas diferentes
de los que a esa hora, en que es aún de noche,
desayunan, yo entre ellos, que me pasan desapercibidos
y que nos torturan como a él.
Sé que es nuestro funcionamiento, que todos
nos topamos con algún minuto cada día
que nos lo entenebrece,
que no importa el trabajo, ni la hora,
ni los años.
Ni si los hijos estudian.

Aun así,
siempre que pago
(yo)
al camarero le doy las monedas en la mano.

Mi Klondike.


Eres un río de aguas gélidas,
de estrecho cauce y profundo,
violentos rápidos,
de inconcebibles meandros
para ser tan caudaloso;
pero aurífero.
Y yo cada mañana me encomiendo
a las más altas instancias
mientras me descuelgo por mi erosionado farallón
rumbo al bateo.

De teléfonos.


El bocado exquisito
no es el tenedor,
el clavo
no es el martillo.
El dinero no es amor.
Pero de los utensilios
que me valgo,
el teléfono el peor.

Porque creo que él sí es parte de los diálogos
y creo que en su labor o(h)mi(n)osa
de eléctrico correveidile los transforma.
Y creo que no exagero si digo
que nunca ha dicho lo que yo le encomendaba,
y que nunca me ha querido
poner al habla contigo.

Mentiroso, insidioso
calumniador
cancerígeno,
que susurra las mentiras al oído.
Al teléfono un día, al colgarlo,
le daré su merecido.

Cita a ciegas.


A Borja Aparicio

Dos protones se encuentran en el CERN,
(para mantener el antropocentrismo
que dota de sentido a las pasiones en los cuentos
diremos, sabiendo que no es cierto,
que esos dos protones son
macho y hembra,
protona y protón;
diremos que una colisión es un saludo):

-Hola Protona.
-Hola Protón.
-Protona, me atraes mucho.
-¿Estás seguro?
-Petaseguro.
-¡Espera, quizá deberíamos tomárnoslo con calma!
-¿Por?
-Por nada en particular.

(Little Bang)

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Pájaro en mano II


Esta noche no salgo.
Me quedo en casa.
Ponen por la tele una película
subtitulada.
Es Nouvelle vague,
free cinema,
arte y ensayo, dogma
95, no estoy seguro,
pero debe de ser buenísima.
Debería haber hecho una carrera
para entender estas cosas,
en fin,
nunca es tarde.
Hoy llueve, no tengo ganas de salir...
además, hace frío,
vestirme ahora,
salir del abrigo de los cartones...

¡Empieza!
Sí que es rara, sí...
los subtítulos solo dicen "bienvenido"
"introduzca su tarjeta",
cosas así.

Pájaro en mano




Cómo mola el sábado
no salir el viernes

STIQSP


Existe la noche
también cuando oscurece en mi ventana.
La noche, y lo que la palabra noche nos promete:
un suelo lluvioso,
un sonido frío de brisa invernal,
puertas que se abren, calurosas,
música, alcohol,
el baile del estruendo,
una sonrisa,
un cuerpo,
follar todo el residuo de la noche,
enamorarse el resto de la vida.

Está lloviendo fuera,
ponen
una película
que ésta seguro es buena;
me quedo en casa, el futuro
podrá esperar
una semana más.

Brillantes alcornoques.


"Los que se mueren de aburrimiento en las tardes de domingo
porque ven llegar el lunes
y el martes, y el miércoles, y el jueves, y el viernes,
y el sábado
y la tarde del domingo."

Jacques Prévert

¡María
ve la tele por las tardes,
por las mañanas la tiene puesta
(pero no la mira)
mientras plancha y hace la comida!
¡La puede dejar cuando quiera!

¡Pepe ve el tomate en el ojo ajeno,
pero no el fútbol en el propio!

¡El país discute porque se politiza el fútbol
mientras la política se futboliza
a pleno día y con alevosía!

¡Miles, millones de niños no saben quién es la bruja Avería!

¡La crisis es una crisálida repleta de neuronas apiladas
dendrita sobre dendrita,
pero el patrón sináptico no tiene prisa,
porque sin un contrato hasta las neuronas se debilitan!

¡En España pronto taparán las botellas de Champagne
con bombillas!

Joaquinsabiniana.


No negaré que sé
que pasaré
buscándote un cierto tiempo
en cada recoveco familiar
de esta ciudad;
que cada recoveco nuestro
me supondrá un ataque,
un mininfarto,
una pequeña muerte de la vista, una agresión
a la retina,
un súbito desprendimiento de rutina, como en los versos del Sabina, en plan,
al ver Madrid junto a mi hombro en vez de a ti,
sentí
que debería oficiar un funeral por la memoria
de las neuronas muertas en acto de servicio visual...

Porque es verdad, qué coño pinta Madrid aquí,
un displacer agreste, una sorpresa exógena. Madrid sin ti,
como una caña que
saboreándola ahora, de repente, me sabe a fresa,
es la ciudad del fondo
de lo más jondo
de mi tristeza.

¿Sí, puede ser que sí?


Soñé a la chica de mis sueños y eras tú y no eras.
Despierto no sonríes como en sueños, aunque la chica
en el sueño tenía tus ojos verdes, tu traspapelador cuerpo,
tu piel y tu aura magnífica, también tú
puede que tengas oculta, exacta, su misma sonrisa,
puede que pienses las mismas palabras que ella pronuncia...

o puede que mientras me abrazas yo piense que duermo,
que sueño, mientras tu abrazo adormece mis sueños,
que sueño tu abrazo, sueño tu sonrisa, sueño tus palabras
porque han sido un sueño
siempre.
Y ahora eres tú, exacta... pero no, no eres tú, porque no puedes serlo,
porque no sería yo quien te abraza, acostumbrado en la diaria vigilia
a la tácita muerte de los dulces sueños.

Sí, puede ser que sí, que los sueños, a fuerza de hacerse pasar por la diaria vigilia
se mezclan con ella, confunden la mente, harta de mentiras,
y la mente no cree que lo bueno pueda ser la vigilia,
no imagina la suerte de verte fuera de la mente,
fuera de los sueños nocturnos,
afuera, en la habitualmente árida, impredecible y estúpida vida,
que volvería contigo a ser preferida a los mágicos, dulces,
predichos, estúpidos sueños.

Sí, sí; sí, lo reconozco...


Sí, sí; sí, lo reconozco,
no sé sobre qué temas va a versar este poema,
es un literario experimento y éste su prolegómeno,
como cualquier tintero es un intento en potencia.

Comienza "sí",
porque leí una vez que es negativo
comenzar "no",
de todas formas el "no" aparece,
son cosas mías,
al periquete, en la segunda línea;
o verso,
si es que termina siendo esto
poesía.

Además, creo yo
que es mejor
que un poema empiece "no",
que que un poema no
empiece.
No pongamos tanto problema
a la ilusión,
es solo tinta voluntariosa,
y cuando la voluntad es buena
vuela polilla entre mariposas;
problemas (o problemillas)
entre poemas.

Reviso mis armarios


a Euridize

Reviso mis armarios,
mis muebles, mis alfombras;
meticulosamente hurgo
en los desagües,
pongo a la luz mi ropa,
paso la aspiradora,
friego el baño.

Te irás y tus cabellos ignorantes
me seguirán hablando
y cada hallazgo de ellos
será como un destello de la esperanza rota.

No, mi amor...


No te amo como las señales de tráfico,
durante un trecho,
ni como los guardias urbanos, en un cruce,
o en una emergencia.
No te amo como los árboles plantados junto a la carretera.
Como los pájaros
que la cruzan, planeando.
No, mi amor es de asfalto
y está ahí también cuando tú no lo transitas.
Permanece en la tormenta, en la noche,
en el fulgor fundente del cénit,
en el olvido, inocente o no, de los GPS`s.
Y sobre él circulo yo hacia ti,
sin baches, sin lamentar las curvas,
con la paciencia de saberme en el único camino
que se extiende hasta mí desde el futuro.

Veintinueves Eses.



La libertad es un supuesto incuestionable.
I. Kant




Ser un niño es
como ser capitán de tu barco
y surcar con tu proa tu mar,
y tu viento escuchar
cuando hinche tus velas,
ser un niño es
tu niñez navegar.

Y por eso los niños
no precisan timón, rosa de los vientos,
conocer las estrellas
ni trazar una carta de navegación.

Pero llega la edad que desata tormentas
y ni el agua ni el viento obedecen
y los niños aprenden,
con el sol y la sal,
que la vida o se cuida o se pierde,
y que no hay rebeldía como no naufragar.

Para eso los hombres han medido este mundo,
inventaron la brújula, el reloj, el compás,
y aún estudian el cielo, la frecuencia del viento
y un timón bajo el mar determina su rumbo.

Aún así, cuando el mar está en calma
y se ve el horizonte sujetar las estrellas
cuando el viento amaina y la luna está llena
es la infancia en el hombre la que explica el motivo
de haber elegido una dirección.

Ser un hombre es
como ser capitán de tu barco
y surcar con tu proa la mar,
y el viento escuchar
cuando hinche tus velas,
ser un hombre es
tu niñez navegar.

Por qué (de la victoria sobre el morir)


a Euridize


Porque la tristeza es vida y la muerte es la prueba de la vida,
la tristeza es muerte viva y la muerte vida muerta.

Yo
te quiero cerca,
aunque portes la guadaña de mis sueños,
aunque hinches mi hojarasca melancólica para que arda
incontrolada y se convierta
en humo de ira y en ceniza de tristeza.
Porque amo tu presencia
y tu ausencia me vacía,
como sé que el oxígeno me quema
y lo respiro,
que la vida se termina, que el amor
muere muriendo
o matando;
porque he aprendido con el tiempo qué es peor.

Preciosas.


Lo cierto, lamento decirlo,
pero no sería un poeta si callase
o si mintiera, o si ocultara la verdad
detrás de metáforas opacas,
es que te amo y no sé por qué,
y es que estoy reconociendo en tu ausencia
todos los ingredientes de esa magia
que siempre termina por volverse magia negra.

Y el vacío, la soledad, es uno de ellos
y es independiente de tu rostro,
de tu persona, de mis recuerdos.
Es mi vacío el que me duele.

Los poetas deberían ser humanos
y retratarlo todo.

Otro ingrediente son tus tetas.
Pensar en ellas me entristece,
lamento decirlo si molesta, pero es cierto,
y no es menos poético.
Las recuerdo más perfectas aún de lo que eran,
de lo que son, que es peor,
pues existen, todavía, en mi ausencia.
Las he visto algunas veces,
las admiraré siempre.
Una vida entera sintiéndome como si acabaran de robarme la cartera.

Es solo otro ingrediente, pero tan verdadero
como lo es la nostalgia, o la melancolía,
como la soledad, como la primavera
(inservible, selenita) o como el fin
de todo tiempo.

Euridice.


Duerme, y sé que la pierdo entre sus sueños
sé que está ahí, sé que nunca estará más cerca,
que en el futuro nos olvidaremos el uno del otro.
Sin embargo aún la veo y mis ojos no lo admiten,
la toco, y mis manos no lo admiten,
hablo con ella y no admito que cada respuesta es
predicha, automática.
Es mi planeta Solaris,
porque la repetición es muerte,
porque la imitación de la vida
es muerte.
La muerte de lo que creía inmortal se eterniza.
El tiempo camina sin compadecerse.

La defensa es la huida, es el egoísmo,
el olvido, mi amor,
en la despedida.

Dos cuerpos.


Dos cuerpos yacen
separados
sobre un mismo lecho.
Entre ellos, nada más que sábanas
y aire.
Él tiene los ojos abiertos,
ella finge dormir,
a veces, sin hablar,
se ponen de acuerdo
y el sueño cambia de rostro.

Toda la noche se deleita con su compañía
toda la oscuridad con su incandescencia
todo el silencio con sus pensamientos.
El tiempo, sin embargo, no se percata.

Ella llora.


Ella llora sobre mí,

y es como si me lloviera

y aunque vengo del orbayo ya no sé

si llueve o estoy llorando.

Cuatro gotas, pero mojan

como caerse de un barco

por la borda en el Cantábrico,

con la sal, el frío, el desamparo.

Ella llora y yo naufrago.

El tiempo pasa para todos.



A mi hermano Jorge, en su cumpleaños








Él envejece en su burbuja
a la velocidad de un párpado
abriéndose por las mañanas,
a la velocidad de las corolas
amaneciendo, a la velocidad
del aire que no es brisa ni es viento.
Como la miel que cae de una cuchara,
como las estaciones intermedias,
como la lluvia empapa los sombreros,
como el silencio se contagia.
Él envejece en su burbuja y los demás envejecemos.

Tu se' morta

Yo heredé de Apolo y Calíope unos bártulos
y el triste destino de Orfeo:

"...y que solo las ninfas más puras admiren tu arte,
y que sea su fragilidad la tuya, y que sea
su amor el vehículo
de tu perdición."

entre otras lindezas, clamaron las Parcas
en mi alumbramiento.

Y no olvido la inocencia sublime de Eurídice,
(aunque lloro por mí, no la olvido).

Quizá ella no lo merecía, o quizá sí, ése es otro tema,
pero yo la amé en este mundo
y bajé a los infiernos por ella,
y al volver a la vida, el mundo
absurdo y celoso
me cortó la cabeza,
y así voy, sin cabeza
para concebir un futuro
y con el corazón perfundido,
repleto de imágenes, recuerdos,
de futuros truncados,
y silencio.

Dios.


Siempre, al salir del garaje,

recorro unos cuantos metros de más

con el intermitente puesto.

Unos metros en la acera

sonrojados

otros no.

Ellos nunca saben

de antemano (depende de la velocidad,

depende del tráfico)

si serán iluminados. Después

no pienso más en eso en todo el día.

Como aceitunas verdes


Tus palabras son a veces como aceitunas
verdes recién caídas del olivo.
Las veo venir brillantes como una puesta de sol,
entre destellos veraniegos, como de aceite
flotando sobre el agua
de mi lágrima.
Y son tan suaves como un beso
y tan sabrosas como un abrazo.
Pero tus palabras, como las aceitunas verdes
recién caídas del olivo,
tienen su hueso.
Y yo mastico el hueso de tus palabras
inexorablemente
porque me gusta cómo eres,
completa, tú.
Y yo no escupiría un ápice de tus palabras
fuera de mí para olvidarlo
sin comprenderlo,
ni cambiaría el hueso de tus palabras
por otra cosa blanda y salada.
Las veo venir brillantes,
las saboreo, y
las digiero.

Trabalenguas


Carpanta se harta de carpas
debajo de una pancarta
y cuanto más ve la pancarta
más carpas cata Carpanta,
porque en la pancarta hay carpas,
parcas carpas, pero carpas.

Sal.


Al bar La Luna


En la desvencijada playa,
hacia la orilla,
hay estrellas de mar
como imitando el cielo,
y trozos de cristal de las salinas.

Crustáceos, moluscos,
veleros
en los que ir a navegar.

El rancio pueblo costero se zambulle con estilo.
"Está buenísima",
y sonríe
camino del abismo.

De llover y parar

¿ Este día va a ser como ayer? ¿De llover y parar, parar y llover?